Thursday, July 28, 2005

Itinerario Politico, 28 de julio - Ricardo Aleman

Pero como todos saben, el tema de la transparencia no es ni preocupación ni interés y menos voluntad de AMLO, quien al más depurado estilo del viejo PRI ordenó a los asambleístas del PRD que votaran por esconder a los ojos ciudadanos la información de los segundos pisos. Sí, la mayoría del PRD en la Comisión de Vigilancia de la Contaduría Mayor de Hacienda de la Asamblea Legislativa votó en favor de que las auditorías sobre la más importante obra de la administración de AMLO se realice hasta después del 2006.

Y los legisladores del PRD no sólo actuaron como el viejo PRI mafioso que ocultaba las irregularidades de sus gobiernos, sino que llegaron al extremo de reconocer que se difirieron las auditorías "para impedir que AMLO sea golpeado en tiempos electorales". ¿Qué tal?

¿Qué es lo que están escondiendo? La pregunta resulta importante porque todos saben que casi toda la obra que realizó López Obrador en su gestión al frente de la Jefatura de Gobierno no cumplió con las licitaciones legales, sino que las obras fueron entregadas por asignación. ¿Y eso qué?, se podría preguntar. Pues casi nada, que hay fundadas sospechas de que las obras fueron entregadas a cambio de apoyo económico en tiempos políticoelectorales.

Sí, el dinero que requiere la estructura alterna al PRD que intenta crear López Obrador para alcanzar la Presidencia de la República podrá salir de esas empresas a las que se les regaló el negocio redondo de construir los segundos pisos. Y si no es así, ¿entonces qué esconden?

Friday, July 22, 2005

Balance de un Gobierno - Demetrio Sodio

Demetrio Sodi de la Tijera
22 de julio de 2005

Balance de un gobierno


A unos días de que López Obrador deje el cargo de jefe de Gobierno del DF, es un buen momento para hacer un balance de sus cuatro años y medio de gestión. Su gobierno ha sido uno de los más polémicos de la historia de la ciudad, sobre todo por su enfrentamiento permanente con el Presidente de la República pero es, sin lugar a dudas, uno de los jefes de Gobierno que más respaldo ha tenido de la ciudadanía.

LO BUENO. La política social, y más concretamente los programas de apoyo a adultos mayores, mujeres solteras y discapacitados, son ciertamente el mayor logro del gobierno de López Obrador. Es una ayuda muy sentida por toda la población, y según una encuesta, 36% de la gente agradece haber recibido algo directamente del jefe de Gobierno. La apertura de 16 preparatorias y la universidad de la ciudad son también acciones valoradas positivamente por la población. Desgraciadamente, la indefinición sobre la educación pública ha hecho que tanto el gobierno federal como el del DF se olviden de ella.

La remodelación de una parte del centro histórico, avenida Juárez y Reforma, es una obra importante que necesitaba la ciudad, y va a ser necesario continuarla en los próximos años si queremos recuperar el orgullo y la fuerza del corazón de la capital de la República. Desde hace más de 20 años, después del sismo de 85, se había prácticamente olvidado el desarrollo del centro de la ciudad y se había dado preferencia a Santa Fe como espacio económico y financiero. Es sólo un primer paso lo que se ha logrado hasta ahora, pero es un paso importante para recuperar el centro de la ciudad.

Otra obra importante es el segundo piso del Periférico, que yo no pondría como algo bueno del gobierno de López Obrador, puesto que se ha dado preferencia al transporte privado sobre el público. El segundo piso beneficia sólo a 3% de los capitalinos, afea una parte de la ciudad, y su construcción ha sido caótica y sin transparencia, sin embargo, es una obra bien valorada por la gente, dado que hace mucho no se veía una inversión de esa magnitud en la ciudad. Otra obra positiva, a pesar de su mal inicio, es el Metrobús, sin embargo, es una buena idea para la que no se escogió el mejor lugar. En la construcción del Metrobús debería haberse dado preferencia al oriente de la ciudad.

LO MALO. Desgraciadamente, cuando se hace un análisis serio de las respuestas que se dieron en estos últimos cuatro años a los problemas de fondo de la ciudad, el balance es muy negativo.

Los altísimos índices de inseguridad, principal problema que enfrenta la ciudad y la población, no se han reducido en estos cuatro años, y somos la ciudad en el mundo en donde los delincuentes gozan de mayor impunidad (99%). Sólo un delincuente de cada 100 acaba en la cárcel, y sólo cinco de cada 100 delitos se investigan. El combate a la inseguridad no ha sido la prioridad del gobierno de López Obrador, y no se han tomado las decisiones y canalizado los recursos necesarios para crear una policía de élite como la que se requiere para reducir la impunidad y, como consecuencia, la delincuencia. La falta de resultados en contra de la delincuencia y la inseguridad es sin duda el principal fracaso de López Obrador.

Para la gente, el segundo problema es la falta de empleos, sin embargo, la economía de la ciudad no crece, o crece a un ritmo menor que el resto del país. La economía del DF decreció en los primeros tres años de este gobierno 1.8%, mientras que el país creció 2.2% en el mismo lapso. Como consecuencia, el desempleo se duplicó, al pasar de 2.8% a 5.8%, y somos la entidad federativa con uno de los mayores índices de desempleo del país. La economía de la ciudad fue, durante muchos años, el principal motor de la economía nacional, y se ha convertido en los últimos años en un obstáculo para que México crezca a un ritmo mayor.

Desde hace muchos años la ciudad enfrenta un severo problema en el abasto de agua y el riesgo de inundaciones por falta de mantenimiento al drenaje profundo, no obstante, durante el gobierno de López Obrador el presupuesto para estos programas se redujo. El problema de abasto de agua al oriente de la ciudad (Iztapalapa, Iztacalco, Venustiano Carranza y Gustavo A. Madero) puede resolverse construyendo el acuaférico, y dando mantenimiento para reducir la pérdida de 40% de agua, pero se dio preferencia a la construcción del segundo piso y a obras con mayor visibilidad. La falta de mantenimiento al drenaje profundo es una irresponsabilidad de los gobiernos desde hace muchos años que podemos lamentar con la pérdida de vidas humanas.

Otro problema que enfrenta la población es la ineficiencia, lentitud e inseguridad del transporte público, sin embargo, salvo el Metrobús, que beneficia a 1% de los viajes que se dan en la ciudad, el transporte público ha sido olvidado por el actual gobierno. Es cierto que se han renovado cerca de 4 mil microbuses y otro número similar de taxis, sin embargo, existen más de 30 mil microbuses y 140 mil taxis, por lo que a este ritmo tardaríamos más de 40 años en renovar la planta total. Por otro lado, se paró la construcción del Metro, que es la única solución de fondo y de largo plazo al problema de transporte. Es cierto que estos problemas vienen desde hace muchos años y no son culpa del actual gobierno, pero no es posible que un gobierno de izquierda haya dado prioridad al transporte privado sobre el público.

Otro hecho que ha impedido avanzar en la solución de los problemas es la falta total de diálogo y coordinación con el gobierno federal y el del estado de México. No es justo, para los habitantes de la metrópoli, que ambiciones y diferencias políticas impidan buscar soluciones a los problemas que enfrenta. Lo malo del gobierno de López Obrador es que no dio prioridad a resolver los problemas de fondo de la ciudad, inseguridad, creación de empleos, transporte público, agua y drenaje, y que dedicó más tiempo a la confrontación que a la coordinación.

LO FEO: El dar libertad total para que hagan lo que quieran organizaciones que promueven el desorden y la corrupción en la ciudad a través del ambulantaje, piratería, taxis pirata, microbuses, tráfico de vivienda e invasiones de zonas de protección ecológica es sin lugar a dudas la peor parte del gobierno de López Obrador. El ambulantaje pasó de 90 mil a más de 175 mil, existen más de 40 mil taxis pirata, la piratería y el narcomenudeo están fuera de control, el tráfico de vivienda popular está en manos de organizaciones del PRD, y las invasiones son ahora promovidas por delegados y diputados.

La corrupción y el desorden en el gobierno no tienen precedente aun en los peores tiempos priístas. A la corrupción y desorden priístas que existían se sumaron, en estos cuatro años, las mafias del PRD. La protección a diversas organizaciones y políticos para consolidar una fuerza política para 2006 es lo peor del gobierno de López Obrador, y está provocando un caos en la ciudad que va a ser difícil revertir.

Wednesday, July 20, 2005

Promesas - Sergio Sarmiento

"Las promesas magníficas deben ser siempre objeto de sospecha".

Theodore Parker


Debe uno reconocerle a Andrés Manuel López Obrador el impulsar la prematura campaña presidencial al campo de las ideas y las propuestas. En un momento en que la preocupación fundamental del resto de los candidatos parece ser la de dar a conocer su rostro, López Obrador ha buscado centrar la discusión en propuestas concretas de gobierno tanto en su libro Un proyecto alternativo de nación como en los 50 compromisos que ofreció en su presentación de campaña del fin de semana en el teatro Metropólitan de la Ciudad de México.

Pero una vez reconocido este hecho, es inevitable volverse crítico. Hasta donde se puede conocer el detalle de estas propuestas -ya que no pude encontrar una versión en internet y ningún diario publicó el documento completo- hay mucho de buenos deseos en los 50 compromisos. López Obrador parece haber compilado una biblia de lo políticamente correcto, pero sin ofrecer propuestas concretas de cómo resolver los problemas que él mismo señala.

López Obrador afirma, por ejemplo, que cumplirá los Acuerdos de San Andrés Larráinzar. A pesar de que señala en otro punto que respetará al Poder Legislativo, no se da cuenta de que para cumplir cabalmente esos acuerdos necesita modificar la Constitución, lo cual no le toca al Presidente sino al Congreso de la Unión y a las legislaturas estatales. No parece preocuparse Andrés Manuel, además, por los numerosos problemas que tienen los documentos de San Andrés, los cuales limitan antes que ampliar los derechos de los pueblos indígenas y establecen un trato discriminatorio para ellos frente al resto de los mexicanos.

El jefe de Gobierno de la Ciudad de México afirma que abatirá la pobreza. Pero muchas de las medidas incluidas en sus compromisos parecen destinadas a detener el desarrollo antes que a promoverlo. Su rechazo a la "privatización" del sector energético debe interpretarse como una decisión de impedir la inversión privada en energía, y quizá de suspender los contratos con los que hoy se extrae gas de la cuenca de Burgos o con los que empresas privadas han construido plantas de generación eléctrica en los últimos años. Mas esto sería un golpe mortal para la industria de los energéticos en México y traería como consecuencia una desaceleración en el crecimiento económico y una menor creación de empleos.

A la vieja usanza populista, López Obrador hace promesas sin decir cómo las pagará. Afirma, por ejemplo, que establecerá una pensión alimentaria para todos los mayores de 70 años en el país. La propuesta está diseñada para generar un máximo de apoyo, ya que las pensiones a los ancianos han sido el programa más rentable para su gobierno de la Ciudad de México. Pero no hay en los compromisos ni una indicación de cuánto costará la pensión universal ahora y dentro de 20 ó 30 años. Y eliminar la pensión de tres ex presidentes en nada ayudaría a generar los recursos necesarios para eso.

Andrés Manuel ha incluido entre sus compromisos una promesa de acatar las decisiones del Poder Judicial. Pero esto es una obligación de cualquier gobernante. Más bien nos debe inquietar que López Obrador sienta necesario decir que se compromete a hacer aquello a lo que lo obligan las leyes.

Otras promesas son igualmente inquietantes. López Obrador dice que negociará con Estados Unidos y Canadá a fin de impedir el acceso a nuestro país del maíz y el frijol de esos países en el marco del Tratado de Libre Comercio. Ya Washington y Ottawa han señalado que no están dispuestos a reabrir el TLC, por lo que México tendría que abandonar unilateralmente un tratado que sólo el año pasado nos dejó un superávit comercial de 45 mil millones de dólares. El desplome de la economía mexicana en tal caso sería inevitable.

Aun suponiendo que Estados Unidos y Canadá accedieran a la posición de López Obrador, lo más seguro es que exigieran otras medidas de ajuste en el TLC para reducir el enorme superávit comercial mexicano con sus socios norteamericanos. También en este caso el daño a la economía sería extraordinario. ¿Y a cambio de qué? Para proteger a dos sectores que por falta de competitividad sólo han generado pobreza.

Hay que estar agradecidos con López Obrador por abrir la discusión de la campaña electoral a los temas de fondo. Pero la impresión que me dejan los 50 compromisos es que este candidato no tiene mucha idea de cómo funciona la economía.



Nissan Invierte


Nissan está preparando una nueva inversión de 45 millones de dólares en México. Esta inversión permitiría ampliar la producción de vehículos compactos, los cuales se encauzarían en buena medida al mercado estadounidense. Si López Obrador saca a México del TLC, como lo sugieren sus compromisos, ésta y otras inversiones productivas se perderán irremediablemente.

Tuesday, July 19, 2005

Regreso al Pasado - Macario Schettino

Macario Schettino
19 de julio de 2005

REGRESO AL PASADO



ESTE domingo Andrés Manuel López Obrador inició su campaña de manera ya casi oficial. En realidad lleva buen rato en ello, y así seguirá todavía varios meses sin que haya ninguna medición de los recursos públicos que destina a su promoción personal con miras a la elección presidencial. Lo que es un delito, como sabemos, pero no será perseguido, como tampoco lo fue el desacato a una orden judicial, ni otros que ha cometido el jefe de Gobierno. Ya encontró el caminito, que no es muy distinto del que siguen otros precandidatos.

A pesar de lo que dicen las leyes, en México los funcionarios públicos utilizan su posición, y parte de los recursos que administran, para ubicarse en las preferencias electorales. Lo hacen en fines de semana (que dicen que no son laborables), usan recursos que se notan poco (como su guardia personal, el transporte, los servicios administrativos), o triangulan mediante organizaciones "civiles". Buena muestra de que las leyes no resuelven la falta de ética y que no importa cuánto las perfeccionemos, siempre tendrán huecos, que aprovecharán los políticos .

El plan de 50 puntos de López Obrador no tiene grandes diferencias con lo que había ya propuesto en su libro. Le va sumando ocurrencias, como el cambio de residencia oficial al Palacio, o el centro vacacional "Islas Marías", pero la esencia es la misma: todo tiempo pasado fue mejor.

Los compromisos confirman la oferta del candidato, más allá de lo que ha dicho en entrevistas con medios extranjeros, o lo que dirá en su próxima gira internacional. López Obrador insiste en creer que se puede regalar dinero impunemente, o cree que los electores son tontos. Ofrece la pensión a viejitos para todo el país, becas, atención médica gratuita, mejor servicio del IMSS e ISSSTE, salario mínimo por encima de la inflación, educación pública gratuita, es decir, lo mismo que ya existe hoy. Así que, o no piensa hacer nada, o piensa incrementar significativamente la presencia del Estado, lo que implica un gasto público mucho mayor al actual.

Pero ya sabemos que no hay manera de que el gobierno mexicano gaste más, porque no tiene recursos para hacerlo. Es precisamente por ello que se ha intentado hacer una reforma fiscal. Pero López Obrador se opone a esa reforma. En su opinión, no se debe aumentar los impuestos ni cobrar IVA en alimentos y medicinas. Basta con enfrentar la evasión fiscal y simplificar el pago de impuestos. Si no alcanza con eso, va a reordenar la deuda pública y a resolver en definitiva el Fobaproa. De nuevo, ofrece lo que ya existe, o bien ofrece lo que no se puede cumplir. ¿Qué querrá decir reordenar la deuda pública?

Ah, pero es que no es necesario cobrar más, basta con quitar las pensiones a los ex presidentes, y con hacer eficiente al gobierno federal, de donde piensa obtener 100 mil millones de pesos. ¿Quién le ayudará con sus cuentas? ¿Tiene idea López Obrador de cómo obtener eso? Si todos los altos funcionarios del gobierno federal dejasen de cobrar, no obtendría la décima parte de ese dinero. Es decir que piensa pagar menos a los funcionarios medios, o a los oficinistas, o a maestros y médicos. O simplemente está engañando a sus electores.

Pero si estas propuestas suenan absurdas, imagínese que piensa crear 200 preparatorias y 30 universidades públicas. ¿Y luego qué harán los egresados? ¿Y por qué no mejora las que ya hay? ¿Qué resultados tiene su Universidad de la Ciudad de México?

Para mejorar la posición de México en el mundo va a construir los puertos de Salina Cruz y Coatzacoalcos, el aeropuerto en Tizayuca y un tren bala a Estados Unidos. Vaya, tres proyectos que no tienen ninguna utilidad, pero se verán bonitos, como el segundo piso en el DF.

La propuesta de Andrés Manuel es en esencia un programa de gobierno del PRI en la década de los 60: sembrar árboles, política integral de agua, impulsar el deporte, fomentar la cultura, realizar 500 mil acciones de vivienda. Tan malo es su programa que no se ha dado cuenta que el gobierno de Fox, tan denostado por él, hace hoy más que lo que él ofrece.

Para que no tenga usted duda: López Obrador está ofreciendo excluir al maíz y frijol del TLC, de manera que usted pague más por ellos en el futuro. Y sostiene que va a modernizar la industria energética, sin privatizarla. O sea que usted también pagará más por electricidad y gas de lo que debería.

Pero lo mejor está en el cierre de sus 50 puntos. López Obrador ofrece "acatar las resoluciones del Poder Judicial". Pues que inicie de una vez. Y ofrece "no usar la Presidencia para ayudar amigos ni para destruir adversarios", pues que nos comenten Rosario Robles y Cuauhtémoc Cárdenas, o René Bejarano, entre los amigos.

A partir de estos 50 puntos, nadie puede llamarse a engaño. Si usted piensa votar por López Obrador es porque cree que regresando a los años 70 vivirá mejor. Si eso cree usted, merece tener a Andrés como presidente.

macario@macarios.com.mx

Director de Investigación ITESM-CCM