Muy buen carton de Paco Calderon hablando del complo!
El Meollo del Hoyo
Sunday, April 30, 2006
Friday, April 28, 2006
La Venganza de la Chachalaca Muda - Juan Miguel Zunzunegui
Fue triste. Hoy me di cuenta de que no existo, o por lo menos no habloŠ, en el
peor de los casos, de que mi voz no se escucha.
A qué me refiero. Tengo dos grandes fortunas en este país. Tengo la fortuna de
no ser pobre; vaya que hay que agradecer eso a la providencia en un país donde
había 60% de probabilidades de serlo gracias a la herencia priísta; herencia
que también dejó una sociedad estática, es decir; quien nace pobre casi
siempre muere pobre, por más que trabaje. Quien nace rico casi siempre muere
rico; por más que se dedique a no hacer nada.
Mi otra fortuna es mayor: No soy rico, y que bueno, porque ser rico en este
país es casi un delito y es desde luego una actividad de alto riesgo. No, yo
pertenezco a ese complejo mamotreto legal conocido como clase media, especie
en peligro de extinción.
Los pobres no pagan impuestos porque no ganan dinero; los ricos no pagan
impuestos porque ganan mucho y pueden pagar trampas de todo tipo. Al pobre no
le afecta la devaluación porque no tiene nada que perder; al rico no le afecta
porque tiene sus cuentas en Suiza. Al pobre no le importa la inseguridad
porque no tiene nada que le quiten; al rico no le importa porque tiene
guaruras que lo protejan.
Es decir, aquí al que de plano le va mal es al de la clase media, que para
colmo, aunque debería ser la base del desarrollo social, hay aspirantes a la
presidencia que no lo toman en cuenta. Nos han convertido en chachalacas
mudas.
Hace poco reflexionamos aquí que, todo aquel que está en contra de AMLO,
recibe de diversas formas el mismo mensaje; desde periodistas hasta el
presidente de la república: cállate chachalaca. Me preguntaba yo si sería
chachalaca por no estar de acuerdo con el PG, pero me di cuenta de que no.
Como clasemediero que soy ni siquiera se molesta en callarme porque no existo.
A qué me refiero: me acordé de aquella marcha contra la delincuencia en la que
algo así como 3 millones de personas, de toda filiación política, se
desplegaron por todo el Paseo de la Reforma; y recordé también el sentido de
las palabras de AMLO al día siguiente: ³eran sólo 50 mil, y además no cuentan;
son los popis de la ciudad².
Todos vimos y escuchamos cómo las demandas de 3 millones de personas, que
representaban a muchos millones más, fueron desechadas por nuestra autoridad
capitalina por no pertenecer a sus grupos de movilizaciones. Es decir, a pesar
de que nuestros impuestos mantienen al país, nuestras actividades generan
crecimiento y nuestros votos otorgan el poder; no somos tomados en cuenta.
AMLO no nos dijo ³cállense chachalacas². Fue peor: no escuchó a millones de
personas que están fuera de sus cotos de poder. Nos convertimos en chachalacas
mudas. No importa cuánto gritemos, AMLO no nos va a escuchar.
El señor López maneja un discurso de ricos contra pobres; ahí no entramos
nosotros. Discute de macroeconomía con los empresarios y promete todo tipo de
regalos a los más necesitados; ahí no entramos nosotros. Quisiera darle un
reconocimiento a Fox; trató de gobernar para todos sin importar partido o
clase social (si lo logró o no es tema de otro escrito). No imagino un
gobierno que excluya a la clase media porque no le representa ventajas
políticas; creo que ese sería el gobierno de AMLO.
Todo aquel que haya asistido a la marcha contra la inseguridad, o haya querido
ir, o estuviera presente en espíritu, o simpatizara con ese movimiento y sus
reclamos, es una chachalaca muda, un ente sin importancia política al que AMLO
no escucha.
Pero nuestra memoria histórica es pésima y a muy corto plazo: ya no recordamos
su desdén por la clase media, ni su arbitrariedad ante la ley, ni el olvido en
que dejó al metro, ni su traición a Cárdenas; muchos menos recordamos que tomó
pozos petroleros por la fuerza, y que los liberaba con módicas cantidades;
menos aún recordamos que fue priísta, y de los de hueso colorado, hasta que se
quedó sin hueso. Nos parece sin importancia que tardara 17 en años en terminar
su carrera y dejamos en el absoluto olvido el asesinato de su hermano (del que
hablaremos en otra ocasión).
Somos clase media; somos chachalacas mudas. No somos parte del proyecto de
AMLO, quien, como Salinas; ni nos ve ni nos oye. Ojalá se lo hagamos pagar el
día de la elección.
Chachalacas del mundo, unios.
peor de los casos, de que mi voz no se escucha.
A qué me refiero. Tengo dos grandes fortunas en este país. Tengo la fortuna de
no ser pobre; vaya que hay que agradecer eso a la providencia en un país donde
había 60% de probabilidades de serlo gracias a la herencia priísta; herencia
que también dejó una sociedad estática, es decir; quien nace pobre casi
siempre muere pobre, por más que trabaje. Quien nace rico casi siempre muere
rico; por más que se dedique a no hacer nada.
Mi otra fortuna es mayor: No soy rico, y que bueno, porque ser rico en este
país es casi un delito y es desde luego una actividad de alto riesgo. No, yo
pertenezco a ese complejo mamotreto legal conocido como clase media, especie
en peligro de extinción.
Los pobres no pagan impuestos porque no ganan dinero; los ricos no pagan
impuestos porque ganan mucho y pueden pagar trampas de todo tipo. Al pobre no
le afecta la devaluación porque no tiene nada que perder; al rico no le afecta
porque tiene sus cuentas en Suiza. Al pobre no le importa la inseguridad
porque no tiene nada que le quiten; al rico no le importa porque tiene
guaruras que lo protejan.
Es decir, aquí al que de plano le va mal es al de la clase media, que para
colmo, aunque debería ser la base del desarrollo social, hay aspirantes a la
presidencia que no lo toman en cuenta. Nos han convertido en chachalacas
mudas.
Hace poco reflexionamos aquí que, todo aquel que está en contra de AMLO,
recibe de diversas formas el mismo mensaje; desde periodistas hasta el
presidente de la república: cállate chachalaca. Me preguntaba yo si sería
chachalaca por no estar de acuerdo con el PG, pero me di cuenta de que no.
Como clasemediero que soy ni siquiera se molesta en callarme porque no existo.
A qué me refiero: me acordé de aquella marcha contra la delincuencia en la que
algo así como 3 millones de personas, de toda filiación política, se
desplegaron por todo el Paseo de la Reforma; y recordé también el sentido de
las palabras de AMLO al día siguiente: ³eran sólo 50 mil, y además no cuentan;
son los popis de la ciudad².
Todos vimos y escuchamos cómo las demandas de 3 millones de personas, que
representaban a muchos millones más, fueron desechadas por nuestra autoridad
capitalina por no pertenecer a sus grupos de movilizaciones. Es decir, a pesar
de que nuestros impuestos mantienen al país, nuestras actividades generan
crecimiento y nuestros votos otorgan el poder; no somos tomados en cuenta.
AMLO no nos dijo ³cállense chachalacas². Fue peor: no escuchó a millones de
personas que están fuera de sus cotos de poder. Nos convertimos en chachalacas
mudas. No importa cuánto gritemos, AMLO no nos va a escuchar.
El señor López maneja un discurso de ricos contra pobres; ahí no entramos
nosotros. Discute de macroeconomía con los empresarios y promete todo tipo de
regalos a los más necesitados; ahí no entramos nosotros. Quisiera darle un
reconocimiento a Fox; trató de gobernar para todos sin importar partido o
clase social (si lo logró o no es tema de otro escrito). No imagino un
gobierno que excluya a la clase media porque no le representa ventajas
políticas; creo que ese sería el gobierno de AMLO.
Todo aquel que haya asistido a la marcha contra la inseguridad, o haya querido
ir, o estuviera presente en espíritu, o simpatizara con ese movimiento y sus
reclamos, es una chachalaca muda, un ente sin importancia política al que AMLO
no escucha.
Pero nuestra memoria histórica es pésima y a muy corto plazo: ya no recordamos
su desdén por la clase media, ni su arbitrariedad ante la ley, ni el olvido en
que dejó al metro, ni su traición a Cárdenas; muchos menos recordamos que tomó
pozos petroleros por la fuerza, y que los liberaba con módicas cantidades;
menos aún recordamos que fue priísta, y de los de hueso colorado, hasta que se
quedó sin hueso. Nos parece sin importancia que tardara 17 en años en terminar
su carrera y dejamos en el absoluto olvido el asesinato de su hermano (del que
hablaremos en otra ocasión).
Somos clase media; somos chachalacas mudas. No somos parte del proyecto de
AMLO, quien, como Salinas; ni nos ve ni nos oye. Ojalá se lo hagamos pagar el
día de la elección.
Chachalacas del mundo, unios.
Wednesday, April 26, 2006
Tendencias y debacle - Juan Molinar Horcasitas
El debate, la debacle, no es un juego de palabras. Es un par que se une por coincidencias y causas. El primer debate entre candidatos presidenciales coincide, en el tiempo, con la rápida propagación de una noticia: la debacle de la campaña del candidato perredista, Andrés Manuel López Obrador, y el correlativo ascenso del candidato panista, Felipe Calderón. No toda la debacle es consecuencia de la actitud de AMLO ante el debate, pero esa actitud nos sirve para ejemplificar el porqué está ocurriendo. Y para pronosticar que se trata de una reversión de fortuna imparable. La forma en que han asumido las campañas AMLO y Calderón apuntan a un desenlace: la victoria del panista sobre el perredista.
La negativa de López Obrador a debatir ha sido motivo de una larga polémica que en esta ocasión ha rebasado el ámbito del llamado círculo rojo para calar en la sociedad. Y de nueva cuenta, el círculo rojo opina diferente a la mayoría de la población. Creo que no deformaría demasiado la opinión dominante en el círculo rojo si la caracterizo diciendo que se piensa que la negativa de López Obrador a debatir ha sido un triunfo táctico más del candidato perredista. Con diferentes matices, que van desde el reproche a sus opositores, hasta la exaltación de la "sagacidad" de López Obrador, en el círculo rojo se han venido diciendo cosas que parecen ingeniosas, pero que en realidad son simplemente absurdas. Ejemplos: su ausencia enfatiza su presencia; la silla vacía es el símbolo de su fuerza; todos debaten contra él, aunque él no debata contra ellos. Podrían sumar más. No hace falta. Creo que la idea está clara.
En abierto contraste con esta visión de la mayoría de los opinadores profesionales, la gente opina que AMLO debió asistir al debate y que su ausencia le ha afectado negativamente. Esto es algo que todas las encuestas recientes reportan. Todas. Específicamente, la mayoría de la gente piensa que estuvo bien que se dejara "la silla vacía".
Y los resultados de la polémica del debate, junto con otros elementos importantes de las campañas, ya se expresan en la intención de voto declarada. Hace un mes, cuando se publicaron los resultados de cuatro importantes encuestas, los seguidores de López Obrador, y muchos analistas, se apresuraron a declarar su anticipada victoria. Mal análisis, aunque ciertamente, se trataba de ventajas amplias a favor de López Obrador: nueve puntos según GEA, conocida casa encuestadora a contrato de los tres principales partidos y de otros muchos patrocinadores; 10 puntos según EL UNIVERSAL, Excélsior y Reforma, importantes diarios capitalinos.
Hace unos días, GEA publicó su dato de abril: una reversión de 11 puntos, nueve favorables a Calderón más dos negativos para AMLO, colocaban al candidato panista en ventaja de 36 contra 34. López Obrador y sus seguidores despotricaron y vituperaron a los encuestadores. Muchos analistas declararon que era un cambio inusual (lo cual es falso, por cierto, porque ese tipo de movimientos en la opinión es cosa común en las campañas electorales).
Poco después siguió EL UNIVERSAL, con datos que confirmaban la tendencia. Este importante diario reportaba una ganancia de 4 puntos para Felipe Calderón y una pérdida de dos para López Obrador. El perredista aún iba en punta, en esa encuesta, pero su ventaja se había reducido de 10 a 4 puntos.
Ayer, 25 de abril, justo el día del debate al que AMLO decidió no ir porque "era el puntero", Excélsior publica que la brecha se cerró a tan sólo 2 puntos, gracias a que Calderón gana 4 y AMLO pierde 5. Misma tendencia.
El remate viene de Reforma: Calderón 38, López Obrador 35. Cuatro encuestas, la misma tendencia. En dos, AMLO pierde casi toda su ventaja. En dos de ellas Calderón remonta y se coloca como líder en las preferencias de los electores.
¿Respuesta de Felipe Calderón? Redoblar el paso, debatir, proponer. ¿Respuesta de Andrés Manuel López Obrador? Negar los hechos, decir que es un complot. Los dos seguirán en esa actitud. La brecha se acentuará. La cuestión que se empezará a debatir será qué hará López Obrador ante la derrota.
juanmolinarhorcasitas@hotmail.com
Diputado federal (PAN)
La negativa de López Obrador a debatir ha sido motivo de una larga polémica que en esta ocasión ha rebasado el ámbito del llamado círculo rojo para calar en la sociedad. Y de nueva cuenta, el círculo rojo opina diferente a la mayoría de la población. Creo que no deformaría demasiado la opinión dominante en el círculo rojo si la caracterizo diciendo que se piensa que la negativa de López Obrador a debatir ha sido un triunfo táctico más del candidato perredista. Con diferentes matices, que van desde el reproche a sus opositores, hasta la exaltación de la "sagacidad" de López Obrador, en el círculo rojo se han venido diciendo cosas que parecen ingeniosas, pero que en realidad son simplemente absurdas. Ejemplos: su ausencia enfatiza su presencia; la silla vacía es el símbolo de su fuerza; todos debaten contra él, aunque él no debata contra ellos. Podrían sumar más. No hace falta. Creo que la idea está clara.
En abierto contraste con esta visión de la mayoría de los opinadores profesionales, la gente opina que AMLO debió asistir al debate y que su ausencia le ha afectado negativamente. Esto es algo que todas las encuestas recientes reportan. Todas. Específicamente, la mayoría de la gente piensa que estuvo bien que se dejara "la silla vacía".
Y los resultados de la polémica del debate, junto con otros elementos importantes de las campañas, ya se expresan en la intención de voto declarada. Hace un mes, cuando se publicaron los resultados de cuatro importantes encuestas, los seguidores de López Obrador, y muchos analistas, se apresuraron a declarar su anticipada victoria. Mal análisis, aunque ciertamente, se trataba de ventajas amplias a favor de López Obrador: nueve puntos según GEA, conocida casa encuestadora a contrato de los tres principales partidos y de otros muchos patrocinadores; 10 puntos según EL UNIVERSAL, Excélsior y Reforma, importantes diarios capitalinos.
Hace unos días, GEA publicó su dato de abril: una reversión de 11 puntos, nueve favorables a Calderón más dos negativos para AMLO, colocaban al candidato panista en ventaja de 36 contra 34. López Obrador y sus seguidores despotricaron y vituperaron a los encuestadores. Muchos analistas declararon que era un cambio inusual (lo cual es falso, por cierto, porque ese tipo de movimientos en la opinión es cosa común en las campañas electorales).
Poco después siguió EL UNIVERSAL, con datos que confirmaban la tendencia. Este importante diario reportaba una ganancia de 4 puntos para Felipe Calderón y una pérdida de dos para López Obrador. El perredista aún iba en punta, en esa encuesta, pero su ventaja se había reducido de 10 a 4 puntos.
Ayer, 25 de abril, justo el día del debate al que AMLO decidió no ir porque "era el puntero", Excélsior publica que la brecha se cerró a tan sólo 2 puntos, gracias a que Calderón gana 4 y AMLO pierde 5. Misma tendencia.
El remate viene de Reforma: Calderón 38, López Obrador 35. Cuatro encuestas, la misma tendencia. En dos, AMLO pierde casi toda su ventaja. En dos de ellas Calderón remonta y se coloca como líder en las preferencias de los electores.
¿Respuesta de Felipe Calderón? Redoblar el paso, debatir, proponer. ¿Respuesta de Andrés Manuel López Obrador? Negar los hechos, decir que es un complot. Los dos seguirán en esa actitud. La brecha se acentuará. La cuestión que se empezará a debatir será qué hará López Obrador ante la derrota.
juanmolinarhorcasitas@hotmail.com
Diputado federal (PAN)
Monday, April 24, 2006
Sí es un peligro - Pablo Hiriart
( Pablo Hiriart )
( 2006-04-24 )
La Cronica
Ahí está buena parte del peligro: con gritos y amenazas, López Obrador y su estado mayor intimidan a las instituciones.
Bastó con que el presidente del PRD, Leonel Cota, acusara al presidente del IFE de estar en un complot contra López Obrador y que ante ello convocaría a movilizaciones, para que la Junta Ejecutiva de ese instituto se pusiera a temblar.
Sus integrantes acordaron que debía ser retirada la publicidad de Felipe Calderón que se refería de manera directa a López Obrador, por implicar “calumnia, infamia, injuria y difamación”.
Afortunadamente el pleno del IFE dio marcha atrás en la decisión de la Junta. Pero ahí queda ese botón que evidencia el pánico que tienen en instituciones clave, a los enojos de López Obrador y al escarnio de su prensa.
En el spot de Calderón aparece el candidato del PRD con su célebre sentencia de “cállate chachalaca” al Presidente de la República.
¿De quién es la injuria?
¿De López Obrador que la profirió, o de Felipe Calderón que la exhibió?
Dos periodicazos bastaron para que los integrantes de la Junta Ejecutiva del IFE propusieran hacer callar al denunciante y no al agresor.
El hecho confirma que eso nos espera si gana López Obrador.
Las instituciones doblegadas ante el autoritario que las pone contra la pared.
“Endeudó al Distrito Federal”, dice el spot de Calderón.
¿Dónde está la infamia, la calumnia, la difamación?
López Obrador recibió el Gobierno del DF con una deuda de 28 mil 649 millones de pesos, y entregó su administración con 43 mil 527 millones de deuda.
Sólo por intereses de esa deuda los capitalinos pagamos siete mil millones de pesos anuales.
El pago por los servicios de la deuda supera ligeramente a lo que el Gobierno del DF destina a sus programas sociales, lo que quiere decir que sin el manejo desastroso de la economía capitalina, habría el doble de recursos para programas sociales.
¿Dónde está la calumnia? ¿Dónde la injuria?
La Junta Ejecutiva del IFE quiso castigar a quien dio a conocer que, efectivamente, López Obrador tuvo un pésimo manejo de las finanzas públicas en el Distrito Federal.
Claro que es un peligro.
Ahí están, en sus cifras, en sus palabras, en sus reacciones, las evidencias de su nocividad.
Y a ese peligro, Calderón convoca en sus spots a ahuyentarlo con votos. Eso es todo.
Su peligrosidad la conocemos, porque él ya gobernó.
Y los que son como él, también ya gobernaron.
López Obrador ya ha dado muestras una y otra vez que atropella el Estado de derecho.
Que es un destructor de instituciones.
Y que no rinde cuentas.
Esos tres elementos, Estado de derecho, instituciones sólidas y rendición de cuentas, son tres pilares de los estados democráticos modernos.
A los tres los zarandeó.
Violó amparos de ciudadanos y de empresas, como en el caso de El Encino.
Se negó a pagar por predios expropiados, como el Paraje San Juan. “No pago y háganle como quieran”, dijo.
Al dueño del Paraje lo metió a la cárcel, por reclamar sus derechos.
Ahora Alejandro Encinas ha tenido que enmendarle la plana: liberar al propietario y empezar a pagar la indemnización de ley.
A la empresa Eumex le violó cuanto amparo presentó.
Persiguieron a sus directivos, allanaron propiedades y detuvieron trabajadores.
Todo porque Eumex quiere hacer valer un contrato legal firmado con el Gobierno del Distrito Federal.
¿No es un peligro?
Con las instituciones no ha tenido consideración alguna.
A la Comisión de Derechos Humanos del DF la nulificó poniendo oídos sordos a sus quejas.
A la institución presidencial, en un ámbito democrático como el que vivimos, la ha tratado con la punta del pie.
El Poder Judicial, especialmente la Suprema Corte y el presidente de ella, fueron acusados por López Obrador de bribones, complotadores y vividores, y los tiene amenazados con una reforma a modo en caso de ganar la Presidencia.
Manejó a la Asamblea Legislativa del DF como si fuera un apéndice de su gobierno.
Al legislativo lo intimidó y sus colaboradores orquestaron la toma de San Lázaro cuando quisieron reventar las sesiones.
Al IFE lo tiene sentenciado y contra la pared.
“Desde Los Pinos y el IFE existe una tentativa común de no reconocer el eventual triunfo del candidato de la coalición Por el Bien de Todos”, dijo Leonel Cota en entrevista con La Jornada.
Por eso el PRD anunció que “convocará a movilizaciones en los cierres de campaña, que espero sean tan contundentes como para detener a Fox y a Ugalde”, agrega la nota.
Él ha repetido que no confía en el árbitro (el IFE)
Intimidación pura contra las instituciones para doblegarlas a su voluntad y conveniencia.
A los medios de comunicación también los intimida.
Contra Crónica su partido lanzó a los Panchos Villa a “clausurar” el diario porque no le gusta su crítica.
López Obrador mismo, desde el Gobierno del DF, llamó a los periodistas de este diario a “rebelarse” contra la postura editorial de Crónica.
Hace unos días buscó intimidar a los comediantes de “El Privilegio de Mandar”.
El programa, que suele ser ácido con personas como Elba Esther Gordillo, Fox, Palacios Alcocer o Felipe Calderón entre otros, en una emisión reciente satirizó a López Obrador y éste se enojó y amenazó.
En lugar de tomarlo como ejercicio de libertad de expresión en una parodia, López Obrador no soportó la crítica y advirtió al presidente de Televisa, Emilio Azcárraga Jean, que de ahora en adelante vigilaría con detención “los contenidos” de sus programas.
¿No es un peligro?
En su gobierno, rendición de cuentas simplemente no hubo.
Es la hora que no se integra el Instituto de Información Pública en el Distrito Federal. Y no lo integran porque ocultan chapuzas financieras que lo perjudicarían como candidato.
La Contaduría Mayor de Hacienda de la Asamblea ha detectado irregularidades millonarias en la construcción del distribuidor de San Antonio y del segundo piso del Periférico.
¿Qué explicación ha dado a eso? Ninguna. Su mayoría en la asamblea le tapa todo.
Sin licitación de por medio la administración de López Obrador entregó durante cinco años al menos ocho contratos por más de 62 millones de pesos a la empresa Tere Struck y Asociados.
¿Y qué hay con esa empresa?
Es la que ahora le elabora la publicidad al candidato López Obrador.
La Contaduría Mayor de Hacienda detectó esa irregularidad y apuntó que tales contratos debieron darse mediante licitación.
¿Y? No pasa nada. Porque la rendición de cuentas no es lo suyo.
Con las licencias de conducir se acaba de detectar un fraude por más de 20 millones de pesos, cometido por funcionarios que nunca ingresaron a las arcas del GDF el monto recaudado en la expedición de 58 mil licencias.
¿Cuántos detenidos hay? Ninguno.
¿Dónde está el dinero? Quién sabe.
Ahí están tres pilares del estado democrático moderno: Estado de derecho, instituciones sólidas y rendición de cuentas.
Contra los tres la ha emprendido López Obrador.
Y eso que su poder es acotado. Desde la Presidencia será imparable.
Si a todo lo anterior le sumamos su carácter intolerante.
Más el desastre fiscal que fue su administración.
Más su ignorancia del mundo en plena época de globalización, pues...
Claro que es un peligro para la República.
Un peligro al que los ciudadanos deberán vencer con votos.
( 2006-04-24 )
La Cronica
Ahí está buena parte del peligro: con gritos y amenazas, López Obrador y su estado mayor intimidan a las instituciones.
Bastó con que el presidente del PRD, Leonel Cota, acusara al presidente del IFE de estar en un complot contra López Obrador y que ante ello convocaría a movilizaciones, para que la Junta Ejecutiva de ese instituto se pusiera a temblar.
Sus integrantes acordaron que debía ser retirada la publicidad de Felipe Calderón que se refería de manera directa a López Obrador, por implicar “calumnia, infamia, injuria y difamación”.
Afortunadamente el pleno del IFE dio marcha atrás en la decisión de la Junta. Pero ahí queda ese botón que evidencia el pánico que tienen en instituciones clave, a los enojos de López Obrador y al escarnio de su prensa.
En el spot de Calderón aparece el candidato del PRD con su célebre sentencia de “cállate chachalaca” al Presidente de la República.
¿De quién es la injuria?
¿De López Obrador que la profirió, o de Felipe Calderón que la exhibió?
Dos periodicazos bastaron para que los integrantes de la Junta Ejecutiva del IFE propusieran hacer callar al denunciante y no al agresor.
El hecho confirma que eso nos espera si gana López Obrador.
Las instituciones doblegadas ante el autoritario que las pone contra la pared.
“Endeudó al Distrito Federal”, dice el spot de Calderón.
¿Dónde está la infamia, la calumnia, la difamación?
López Obrador recibió el Gobierno del DF con una deuda de 28 mil 649 millones de pesos, y entregó su administración con 43 mil 527 millones de deuda.
Sólo por intereses de esa deuda los capitalinos pagamos siete mil millones de pesos anuales.
El pago por los servicios de la deuda supera ligeramente a lo que el Gobierno del DF destina a sus programas sociales, lo que quiere decir que sin el manejo desastroso de la economía capitalina, habría el doble de recursos para programas sociales.
¿Dónde está la calumnia? ¿Dónde la injuria?
La Junta Ejecutiva del IFE quiso castigar a quien dio a conocer que, efectivamente, López Obrador tuvo un pésimo manejo de las finanzas públicas en el Distrito Federal.
Claro que es un peligro.
Ahí están, en sus cifras, en sus palabras, en sus reacciones, las evidencias de su nocividad.
Y a ese peligro, Calderón convoca en sus spots a ahuyentarlo con votos. Eso es todo.
Su peligrosidad la conocemos, porque él ya gobernó.
Y los que son como él, también ya gobernaron.
López Obrador ya ha dado muestras una y otra vez que atropella el Estado de derecho.
Que es un destructor de instituciones.
Y que no rinde cuentas.
Esos tres elementos, Estado de derecho, instituciones sólidas y rendición de cuentas, son tres pilares de los estados democráticos modernos.
A los tres los zarandeó.
Violó amparos de ciudadanos y de empresas, como en el caso de El Encino.
Se negó a pagar por predios expropiados, como el Paraje San Juan. “No pago y háganle como quieran”, dijo.
Al dueño del Paraje lo metió a la cárcel, por reclamar sus derechos.
Ahora Alejandro Encinas ha tenido que enmendarle la plana: liberar al propietario y empezar a pagar la indemnización de ley.
A la empresa Eumex le violó cuanto amparo presentó.
Persiguieron a sus directivos, allanaron propiedades y detuvieron trabajadores.
Todo porque Eumex quiere hacer valer un contrato legal firmado con el Gobierno del Distrito Federal.
¿No es un peligro?
Con las instituciones no ha tenido consideración alguna.
A la Comisión de Derechos Humanos del DF la nulificó poniendo oídos sordos a sus quejas.
A la institución presidencial, en un ámbito democrático como el que vivimos, la ha tratado con la punta del pie.
El Poder Judicial, especialmente la Suprema Corte y el presidente de ella, fueron acusados por López Obrador de bribones, complotadores y vividores, y los tiene amenazados con una reforma a modo en caso de ganar la Presidencia.
Manejó a la Asamblea Legislativa del DF como si fuera un apéndice de su gobierno.
Al legislativo lo intimidó y sus colaboradores orquestaron la toma de San Lázaro cuando quisieron reventar las sesiones.
Al IFE lo tiene sentenciado y contra la pared.
“Desde Los Pinos y el IFE existe una tentativa común de no reconocer el eventual triunfo del candidato de la coalición Por el Bien de Todos”, dijo Leonel Cota en entrevista con La Jornada.
Por eso el PRD anunció que “convocará a movilizaciones en los cierres de campaña, que espero sean tan contundentes como para detener a Fox y a Ugalde”, agrega la nota.
Él ha repetido que no confía en el árbitro (el IFE)
Intimidación pura contra las instituciones para doblegarlas a su voluntad y conveniencia.
A los medios de comunicación también los intimida.
Contra Crónica su partido lanzó a los Panchos Villa a “clausurar” el diario porque no le gusta su crítica.
López Obrador mismo, desde el Gobierno del DF, llamó a los periodistas de este diario a “rebelarse” contra la postura editorial de Crónica.
Hace unos días buscó intimidar a los comediantes de “El Privilegio de Mandar”.
El programa, que suele ser ácido con personas como Elba Esther Gordillo, Fox, Palacios Alcocer o Felipe Calderón entre otros, en una emisión reciente satirizó a López Obrador y éste se enojó y amenazó.
En lugar de tomarlo como ejercicio de libertad de expresión en una parodia, López Obrador no soportó la crítica y advirtió al presidente de Televisa, Emilio Azcárraga Jean, que de ahora en adelante vigilaría con detención “los contenidos” de sus programas.
¿No es un peligro?
En su gobierno, rendición de cuentas simplemente no hubo.
Es la hora que no se integra el Instituto de Información Pública en el Distrito Federal. Y no lo integran porque ocultan chapuzas financieras que lo perjudicarían como candidato.
La Contaduría Mayor de Hacienda de la Asamblea ha detectado irregularidades millonarias en la construcción del distribuidor de San Antonio y del segundo piso del Periférico.
¿Qué explicación ha dado a eso? Ninguna. Su mayoría en la asamblea le tapa todo.
Sin licitación de por medio la administración de López Obrador entregó durante cinco años al menos ocho contratos por más de 62 millones de pesos a la empresa Tere Struck y Asociados.
¿Y qué hay con esa empresa?
Es la que ahora le elabora la publicidad al candidato López Obrador.
La Contaduría Mayor de Hacienda detectó esa irregularidad y apuntó que tales contratos debieron darse mediante licitación.
¿Y? No pasa nada. Porque la rendición de cuentas no es lo suyo.
Con las licencias de conducir se acaba de detectar un fraude por más de 20 millones de pesos, cometido por funcionarios que nunca ingresaron a las arcas del GDF el monto recaudado en la expedición de 58 mil licencias.
¿Cuántos detenidos hay? Ninguno.
¿Dónde está el dinero? Quién sabe.
Ahí están tres pilares del estado democrático moderno: Estado de derecho, instituciones sólidas y rendición de cuentas.
Contra los tres la ha emprendido López Obrador.
Y eso que su poder es acotado. Desde la Presidencia será imparable.
Si a todo lo anterior le sumamos su carácter intolerante.
Más el desastre fiscal que fue su administración.
Más su ignorancia del mundo en plena época de globalización, pues...
Claro que es un peligro para la República.
Un peligro al que los ciudadanos deberán vencer con votos.
Tuesday, April 11, 2006
El daño de un líder - Leopoldo Mendívil
Las encuestas son como termómetros que miden la temperatura del ánimo social ante diversos reactivos que van desde un jabón hasta una crisis económica o política, pasando por las expresiones de un candidato presidencial.
En el caso del candidato puntero en la contienda presidencial mexicana, las encuestas de los últimos días revelaron el efecto negativo que le provocaron sus ataques verbales al Presidente de la República, en específico por llamarlo chachalaca, nombre de algunas aves gallináceas y calificativo adjudicado a la gente parlanchina.
Si el incidente fue medido en sus consecuencias políticas hacia su autor, se ignora que haya sido sujeto a otras mediciones de carácter, digamos, social, al insertarse de inmediato y ponerse de moda entre nuestros dichos populares. Quizás usted mismo, estimado lector, haya bromeado con el ¡cá-lla-te cha-cha-la-ca! de López Obrador, como Víctor Trujillo lo hizo ante el mismísimo candidato perredista en vivo y en directo.
He conocido un efecto que si bien carece de valor estadístico para determinar una tendencia, se lo voy a contar y si usted conoce otros hechos iguales o parecidos, le rogaré hacérmelo saber:
En mi oficina y en mi casa, la tía Chela es una persona muy querida por la simple razón de que fácilmente se hace querer. Psicóloga de profesión, como su esposo Adolfo Calatayud, no sólo son un buen equipo profesional sino una pareja que vive con sus manos tendidas para que se tome de ellas quienquiera que lo necesite.
Tienen tres nietos, mujercita la primera, adorable y llamada Rebeca para completar el bello cuadro. Rebeca cumplió años un día de la semana pasada y cuando su mamá, Graciela, la apresuraba por no sé qué, el rostro de la chiquilla cambió de la casi eterna sonrisa a un gesto de enojo acompañado de la amenazante letanía hecha famosa por la televisión:
“¡Cá-lla-te cha-cha-la-ca...!
La abuela ganó la carrera a su hija porque, además, sintió la obligación de salir en su defensa. Cuando supe del incidente pedí a la tía Chela que me lo sintetizara por escrito para resaltar la consecuencia social del exabrupto del candidato. El producto fue el siguiente:
“Señor López Obrador, no utilizo un título antes de su nombre porque para mí un título universitario no implica sólo una preparación profesional; comprende, asimismo, valores fundamentales como ética, responsabilidad, y sobre todo respeto.
“Hoy me sentí avergonzada, no de lo que yo hago o vivo, sino de un candidato a la Presidencia:
“Mi nieta, que hoy cumplió 5 años, le grito a su mamá ‘¡cállate chachalaca!’. Lógicamente le llame la atención y ella me contestó preguntando por qué estaba mal ‘si lo había dicho López Obrador en la tele’. Le expliqué que era una falta de respeto y que esto tiene que ver con el trato que se da a los padres, a los mayores y a quienes ocupan un cargo. Le recordé que ella debe respetar a sus maestros, a su directora, y que como si el país fuera también una escuela muy grande, al Presidente que nos gobierna.
“Con esto quiero decirle que el fin no justifica los medios; que el daño de esa expresión suya a mi nieta es también a la juventud, y es mucho. Y finalmente quiero decirle que usted podrá llegar a la Presidencia, pero nunca será presidente. Para eso se necesitan valores de los que usted carece”.
“Daño a la juventud” escribió la tía Chela. ¿En la expresión de un dirigente social que aspira a gobernarnos? Pues..., no sólo en ella. El 28 de marzo, Víctor Trujillo lo invitó, en su programa, a responder siete preguntas de cultura general, igual que otros candidatos presidenciales: Roberto Campa contestó bien cuatro; Patricia Mercado tres y Felipe Calderón las siete..., pero López Obrador, “con todo respeto” como siempre, se excusó y dio, naturalmente, sus razones para mantener en secreto la amplitud de su cultura...
“Yo tengo mi estrategia... (Víctor le dijo que no lo podía obligar). “No, no, no, yo soy dueño de mi silencio y de mi postura, sí, no soy rehén... Te ofrezco, y a la gente, una disculpa, pero yo estoy en otra cosa, en una campaña para ser presidente de este país como lo merece el pueblo de México... Represento los intereses de gente que tiene mucha esperanza en este movimiento y no quiero yo hablar del ridículo. No quiero. No quiero. Tengo que cuidarme. Es una estrategia. Tengo que cuidar lo que represento... Pregúntame lo que tiene que ver con la vida pública, todo eso, estoy en la mejor disposición de responder... Y además tengo que explicar por qué. Ya otros contestaron y no es justo que yo no explique. Sencillamente yo no, este, estoy de acuerdo con eso, como no voy a otros programas, como me abstengo de muchas cosas... Porque, mira, este, Víctor, no e’Andrés Manuel. Yo represento la esperanza de mucha gente que está confiando en la posibilidad de que esto verdaderamente cambie. Yo tengo que actuar de manera muy responsable... Por eso tengo que cuidarme...”.
¿Encuentra usted algún desencuentro entre la gente que confía en “la posibilidad de un verdadero cambio” y una lista de siete preguntas sobre cultura general?
¿Complotaría la cultura contra “el movimiento” o el problema fue que, como el mismo López Obrador lo dijo, “no quiero yo hablar del ridículo”; o tal vez hacerlo...?
Esa mañana, el liderazgo social de López Obrador se manifestó, especialmente ante los jóvenes, con la actitud que quizá le significó terminar sus estudios en 14 años con notas nada ejemplares, de darle la vuelta a la responsabilidad mediante el pretexto de... ¿una obligación superior? O sea, puro rollo.
Por eso pregunto a todos los padres si desean esta clase de ejemplos para sus hijos.
En el caso del candidato puntero en la contienda presidencial mexicana, las encuestas de los últimos días revelaron el efecto negativo que le provocaron sus ataques verbales al Presidente de la República, en específico por llamarlo chachalaca, nombre de algunas aves gallináceas y calificativo adjudicado a la gente parlanchina.
Si el incidente fue medido en sus consecuencias políticas hacia su autor, se ignora que haya sido sujeto a otras mediciones de carácter, digamos, social, al insertarse de inmediato y ponerse de moda entre nuestros dichos populares. Quizás usted mismo, estimado lector, haya bromeado con el ¡cá-lla-te cha-cha-la-ca! de López Obrador, como Víctor Trujillo lo hizo ante el mismísimo candidato perredista en vivo y en directo.
He conocido un efecto que si bien carece de valor estadístico para determinar una tendencia, se lo voy a contar y si usted conoce otros hechos iguales o parecidos, le rogaré hacérmelo saber:
En mi oficina y en mi casa, la tía Chela es una persona muy querida por la simple razón de que fácilmente se hace querer. Psicóloga de profesión, como su esposo Adolfo Calatayud, no sólo son un buen equipo profesional sino una pareja que vive con sus manos tendidas para que se tome de ellas quienquiera que lo necesite.
Tienen tres nietos, mujercita la primera, adorable y llamada Rebeca para completar el bello cuadro. Rebeca cumplió años un día de la semana pasada y cuando su mamá, Graciela, la apresuraba por no sé qué, el rostro de la chiquilla cambió de la casi eterna sonrisa a un gesto de enojo acompañado de la amenazante letanía hecha famosa por la televisión:
“¡Cá-lla-te cha-cha-la-ca...!
La abuela ganó la carrera a su hija porque, además, sintió la obligación de salir en su defensa. Cuando supe del incidente pedí a la tía Chela que me lo sintetizara por escrito para resaltar la consecuencia social del exabrupto del candidato. El producto fue el siguiente:
“Señor López Obrador, no utilizo un título antes de su nombre porque para mí un título universitario no implica sólo una preparación profesional; comprende, asimismo, valores fundamentales como ética, responsabilidad, y sobre todo respeto.
“Hoy me sentí avergonzada, no de lo que yo hago o vivo, sino de un candidato a la Presidencia:
“Mi nieta, que hoy cumplió 5 años, le grito a su mamá ‘¡cállate chachalaca!’. Lógicamente le llame la atención y ella me contestó preguntando por qué estaba mal ‘si lo había dicho López Obrador en la tele’. Le expliqué que era una falta de respeto y que esto tiene que ver con el trato que se da a los padres, a los mayores y a quienes ocupan un cargo. Le recordé que ella debe respetar a sus maestros, a su directora, y que como si el país fuera también una escuela muy grande, al Presidente que nos gobierna.
“Con esto quiero decirle que el fin no justifica los medios; que el daño de esa expresión suya a mi nieta es también a la juventud, y es mucho. Y finalmente quiero decirle que usted podrá llegar a la Presidencia, pero nunca será presidente. Para eso se necesitan valores de los que usted carece”.
“Daño a la juventud” escribió la tía Chela. ¿En la expresión de un dirigente social que aspira a gobernarnos? Pues..., no sólo en ella. El 28 de marzo, Víctor Trujillo lo invitó, en su programa, a responder siete preguntas de cultura general, igual que otros candidatos presidenciales: Roberto Campa contestó bien cuatro; Patricia Mercado tres y Felipe Calderón las siete..., pero López Obrador, “con todo respeto” como siempre, se excusó y dio, naturalmente, sus razones para mantener en secreto la amplitud de su cultura...
“Yo tengo mi estrategia... (Víctor le dijo que no lo podía obligar). “No, no, no, yo soy dueño de mi silencio y de mi postura, sí, no soy rehén... Te ofrezco, y a la gente, una disculpa, pero yo estoy en otra cosa, en una campaña para ser presidente de este país como lo merece el pueblo de México... Represento los intereses de gente que tiene mucha esperanza en este movimiento y no quiero yo hablar del ridículo. No quiero. No quiero. Tengo que cuidarme. Es una estrategia. Tengo que cuidar lo que represento... Pregúntame lo que tiene que ver con la vida pública, todo eso, estoy en la mejor disposición de responder... Y además tengo que explicar por qué. Ya otros contestaron y no es justo que yo no explique. Sencillamente yo no, este, estoy de acuerdo con eso, como no voy a otros programas, como me abstengo de muchas cosas... Porque, mira, este, Víctor, no e’Andrés Manuel. Yo represento la esperanza de mucha gente que está confiando en la posibilidad de que esto verdaderamente cambie. Yo tengo que actuar de manera muy responsable... Por eso tengo que cuidarme...”.
¿Encuentra usted algún desencuentro entre la gente que confía en “la posibilidad de un verdadero cambio” y una lista de siete preguntas sobre cultura general?
¿Complotaría la cultura contra “el movimiento” o el problema fue que, como el mismo López Obrador lo dijo, “no quiero yo hablar del ridículo”; o tal vez hacerlo...?
Esa mañana, el liderazgo social de López Obrador se manifestó, especialmente ante los jóvenes, con la actitud que quizá le significó terminar sus estudios en 14 años con notas nada ejemplares, de darle la vuelta a la responsabilidad mediante el pretexto de... ¿una obligación superior? O sea, puro rollo.
Por eso pregunto a todos los padres si desean esta clase de ejemplos para sus hijos.
Friday, April 07, 2006
Cárdenas y la restauración del más viejo PRI - Jorge Fernandez Menendez
En las próximas horas todos los partidos deberán definir sus listas de candidatos. Escándalos tipo Chuayffet aparte, a quien más le ha costado hasta ahora ese proceso, es a López Obrador. El descontento que existe en el perredismo por esas designaciones explica la crítica de Cuauhtémoc Cárdenas, pero va mucho más allá: en realidad, más del 70 por ciento de las listas de la alianza por el bien de todos no estarán ocupadas por militantes perredistas y casi ninguno es cardenista.
Ello no tendría porqué ser negativo si los aspirantes fueran políticos con respetabilidad y peso político propio, pero sucede todo lo contrario. Ejemplos hay muchos: el más evidente la insistencia en colocar como candidato a senador en Quintana Roo al ex alcalde Juan Ignacio García Zalvidea, un hombre que además de que está inhabilitado legalmente para ocupar esa posición, está acusado de diferentes delitos; llevó durante su administración al punto más bajo a Cancún; su hermano estuvo detenido durante meses acusado de lavar dinero para el narcotráfico. García Zalvidea en apenas cuatro, cinco años, pasó por el PRI, el PAN, el Partido Verde y ahora el PRD (pasó también por la cárcel, por la malversación de fondos del Ayuntamiento). ¿Qué tiene que ver este hombre con las causas democráticas, progresistas sobre las que se creó el PRD?.
Como candidato a senador aparece Víctor Anchando, ex secretario de gobierno de Chihuahua y acusado, por el propio PRD y por diferentes instituciones de derechos humanos, como uno de los responsables de negligencia y protección a los autores de las muertas de Juárez. Fue, junto con el ex procurador El Chito Ríos, de los funcionarios más cuestionados en la gestión de Patricio Martínez. ¿Qué hace ese hombre representando al PRD en el senado?.
José Guadarrama fue uno de los más célebres y oscuros operadores electorales del priísmo. Está acusado por el PRD de haber perpetrado dos fraudes electorales en contra de ese partido en Michoacán. El mismo partido del sol azteca lo acusó de ordenar el asesinato de siete campesinos en su natal Hidalgo. También organizó un fraude contra el PAN en Pachuca y en la campaña de Francisco Labastida siempre se dijo que Guadarrama se quedó con buena parte de los recursos que estaban destinados a la misma en los estados: eran, casualmente, los recursos supuestamente provenientes del famoso Pemexgate. Guadarrama buscó cobijo en el PRD para librar esas acusaciones. ¿Qué hace un hombre como Guadarrama de candidato del PRD?. Peor aún, el segundo en la fórmula en Hidalgo es el ex cantante Francisco Berganza: en unos pocos años ex priísta, ex panista, ex perredista, ahora militante de Convergencia, acusado del secuestro de un comerciante. Dos candidatos impresentables. La lista podría continuar: Elías Dip en San Luis Potosí; Víctor Gandarilla en Sinaloa; Raúl Sifuentes en Coahuila; Alfonso Durazo en Sonora; el derrotado Alfonso Sánchez Anaya entre los plurinominales en Tlaxcala; el controvertido líder sindical Roberto Vega Galina.
Supongamos que los candidatos de AMLO no tienen porqué tener alguna relación con el PRD, pero ¿qué tienen que ver con las causas que esa corriente política se supone que ha defendido históricamente?. No son progresistas, la mayoría no son siquiera personajes con un respetado perfil demócrata, muchos están acusados de reiteradas y sucesivas traiciones y de delitos graves. Dicen algunos, en el entorno perredista, que esos candidatos le traerán votos a López Obrador: las encuestas confirman lo contrario. La más reciente, la de María de las Heras, dice que perdió más de 700 mil adherentes en apenas un mes, desde que comenzaron a divulgarse esos nombres. ¿Cómo no comprender el descontento público de Cárdenas y de muchos perredistas ante la restauración, bajo las siglas del PRD, del más viejo PRI?
Ello no tendría porqué ser negativo si los aspirantes fueran políticos con respetabilidad y peso político propio, pero sucede todo lo contrario. Ejemplos hay muchos: el más evidente la insistencia en colocar como candidato a senador en Quintana Roo al ex alcalde Juan Ignacio García Zalvidea, un hombre que además de que está inhabilitado legalmente para ocupar esa posición, está acusado de diferentes delitos; llevó durante su administración al punto más bajo a Cancún; su hermano estuvo detenido durante meses acusado de lavar dinero para el narcotráfico. García Zalvidea en apenas cuatro, cinco años, pasó por el PRI, el PAN, el Partido Verde y ahora el PRD (pasó también por la cárcel, por la malversación de fondos del Ayuntamiento). ¿Qué tiene que ver este hombre con las causas democráticas, progresistas sobre las que se creó el PRD?.
Como candidato a senador aparece Víctor Anchando, ex secretario de gobierno de Chihuahua y acusado, por el propio PRD y por diferentes instituciones de derechos humanos, como uno de los responsables de negligencia y protección a los autores de las muertas de Juárez. Fue, junto con el ex procurador El Chito Ríos, de los funcionarios más cuestionados en la gestión de Patricio Martínez. ¿Qué hace ese hombre representando al PRD en el senado?.
José Guadarrama fue uno de los más célebres y oscuros operadores electorales del priísmo. Está acusado por el PRD de haber perpetrado dos fraudes electorales en contra de ese partido en Michoacán. El mismo partido del sol azteca lo acusó de ordenar el asesinato de siete campesinos en su natal Hidalgo. También organizó un fraude contra el PAN en Pachuca y en la campaña de Francisco Labastida siempre se dijo que Guadarrama se quedó con buena parte de los recursos que estaban destinados a la misma en los estados: eran, casualmente, los recursos supuestamente provenientes del famoso Pemexgate. Guadarrama buscó cobijo en el PRD para librar esas acusaciones. ¿Qué hace un hombre como Guadarrama de candidato del PRD?. Peor aún, el segundo en la fórmula en Hidalgo es el ex cantante Francisco Berganza: en unos pocos años ex priísta, ex panista, ex perredista, ahora militante de Convergencia, acusado del secuestro de un comerciante. Dos candidatos impresentables. La lista podría continuar: Elías Dip en San Luis Potosí; Víctor Gandarilla en Sinaloa; Raúl Sifuentes en Coahuila; Alfonso Durazo en Sonora; el derrotado Alfonso Sánchez Anaya entre los plurinominales en Tlaxcala; el controvertido líder sindical Roberto Vega Galina.
Supongamos que los candidatos de AMLO no tienen porqué tener alguna relación con el PRD, pero ¿qué tienen que ver con las causas que esa corriente política se supone que ha defendido históricamente?. No son progresistas, la mayoría no son siquiera personajes con un respetado perfil demócrata, muchos están acusados de reiteradas y sucesivas traiciones y de delitos graves. Dicen algunos, en el entorno perredista, que esos candidatos le traerán votos a López Obrador: las encuestas confirman lo contrario. La más reciente, la de María de las Heras, dice que perdió más de 700 mil adherentes en apenas un mes, desde que comenzaron a divulgarse esos nombres. ¿Cómo no comprender el descontento público de Cárdenas y de muchos perredistas ante la restauración, bajo las siglas del PRD, del más viejo PRI?
El Plomo - Caton
Acompañado por un séquito de sus partidarios Andrés Manuel López Obrador fue a un programa de televisión, y el conductor le hizo algunas preguntas de cultura general. “¿Cuál es la capital de Nuevo León?”. Tras de rascarse mucho la cabeza responde Andrés Manuel: “No sé”. “¿Quién escribió el Quijote?”. Después de largo rato de silencio confiesa AMLO: “No sé”. Prosigue el conductor: “¿A quién llamamos en México ‘El Padre de la Patria’?”. Luego de uno de sus largos silencios contesta López Obrador: “No sé”. En eso se oyó un grito entusiasamado que desde el fondo del estudio lanzó uno de sus partidarios: “¡Así se hace, Andréj Manué! ¡Mantente firme! ¡No les reveles ni un solo dato a esos burgueses!”.
El cuentecito, inane como dije, sirve para recordar que López Obrador -peje al fin- se hizo el escurridizo y se ha negado a responder en la televisión preguntas de cultura general. El candidato perredista no me causa inquietud por su populismo y demagogia, ni por resistirse siempre a dar transparencia a sus acciones, ni por el desdén con que mira las instituciones y la ley. Temo la posible llegada de AMLO a la Presidencia por su evidente falta de preparación, por la incultura que demuestra, por el hecho comprobado de que el aspirante a gobernar este país fue un pésimo estudiante, uno de aquellos “fósiles” que se etenizaban en la Universidad y que sólo alcanzaban a recibir el título por la excesiva generosidad de los reglamentos académicos. Ninguna buena recomendación es ésa en quien pretende convertirse en salvador de la Patria, redentor de los pobres, reformador de las caducas estructuras políticas, económicas y sociales y rayo de esperanza para el pueblo. Ciertamente no pedimos que nuestros gobernantes sean filósofos, hombres sapientes, eruditos. Pero es peligroso poner las riendas del gobierno en hombres que no tienen siquiera una ligera capa de cultura, y cuyo criterio, por lo mismo, es estrecho y cerrado. Tal es el caso de López Obrador. Había en mi ciudad un profesor de Química que al hablar del plomo decía: “Es un metal pesado, oscuro, tóxico, poco resistente...”. Tras hacer una pausa remataba: “Y no es que hable yo mal del plomo. Es que el plomo así es”. Pues bien: no es que yo hable mal de López Obrador. Es que López Obrador así es... FIN.
El cuentecito, inane como dije, sirve para recordar que López Obrador -peje al fin- se hizo el escurridizo y se ha negado a responder en la televisión preguntas de cultura general. El candidato perredista no me causa inquietud por su populismo y demagogia, ni por resistirse siempre a dar transparencia a sus acciones, ni por el desdén con que mira las instituciones y la ley. Temo la posible llegada de AMLO a la Presidencia por su evidente falta de preparación, por la incultura que demuestra, por el hecho comprobado de que el aspirante a gobernar este país fue un pésimo estudiante, uno de aquellos “fósiles” que se etenizaban en la Universidad y que sólo alcanzaban a recibir el título por la excesiva generosidad de los reglamentos académicos. Ninguna buena recomendación es ésa en quien pretende convertirse en salvador de la Patria, redentor de los pobres, reformador de las caducas estructuras políticas, económicas y sociales y rayo de esperanza para el pueblo. Ciertamente no pedimos que nuestros gobernantes sean filósofos, hombres sapientes, eruditos. Pero es peligroso poner las riendas del gobierno en hombres que no tienen siquiera una ligera capa de cultura, y cuyo criterio, por lo mismo, es estrecho y cerrado. Tal es el caso de López Obrador. Había en mi ciudad un profesor de Química que al hablar del plomo decía: “Es un metal pesado, oscuro, tóxico, poco resistente...”. Tras hacer una pausa remataba: “Y no es que hable yo mal del plomo. Es que el plomo así es”. Pues bien: no es que yo hable mal de López Obrador. Es que López Obrador así es... FIN.
DF la peor economía
DF la peor economía
( Fernando Calzada Falcón )
( 2006-04-07 )
http://www.cronica.com.mx/nota.php?idc=235067
En días recientes el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) dio a conocer las cifras relativas al Producto Interno Bruto (PIB, que se define como la suma monetaria de bienes y servicios de demanda final que se producen en un periodo, generalmente un año) por entidad federativa del año 2004. Es una estadística que se obtiene con un gran rezago y la lógica, parece ser, es que primero se genera un indicador nacional y el de las entidades habrá de resultar en sintonía con aquél, es decir, se va del todo a las partes y no se van agregando las partes para resultar en un indicador global. Con todo, es posible advertir cómo ha sido el crecimiento económico en cada una de las entidades que componen la república. Y lo que se advierte es que el Distrito Federal ha tenido el peor comportamiento en este renglón.
En primer lugar, en 2004 en comparación con el año anterior, el promedio nacional tuvo un crecimiento del PIB de 4.16%, mientras que el DF registró la cifra más baja: 0.2%. Incluso podría decirse que si nacionalmente no se creció más ello se debió al mal comportamiento del indicador en esta entidad federativa.
En segundo término, la situación es todavía más dramática si se analiza el periodo que va de 2000 a 2004. En este caso, el PIB nacional aumentó 6.38% (un crecimiento ciertamente lento e insuficiente para crear los empleos necesarios), pero el DF tuvo una variación negativa: -1.72%, o sea, aquí en estos cuatro años no hubo crecimiento sino recesión, o por lo menos estancamiento. De hecho, cabría agregar, si bien son 8 puntos porcentuales lo que separa al promedio del DF, donde la comparación dice todo es cuando ésta se hace entre el DF, por un lado, y Quintana Roo y Durango, por el otro: casi 25 puntos respecto al estado del sur y casi 21 puntos respecto al del norte. Otro dato relevante es que en dicho periodo, el DF fue la única entidad federativa que no creció.
En tercer término, lo anterior ha dado como resultado una caída de la participación del DF en el PIB total nacional. En efecto, en 2000 representaba 22.21%; en 2001, 21.94%; en 2002, 22.02%; en 2003, ya era de 21.35%, y en 2004 llegó al 20.52%. En otras palabras, la caída en la participación suma 1.69 puntos. Quizá a muchos esto pueda parecerles no significativo; sin embargo, cambia la perspectiva si se dice que esa caída del PIB de un año equivale a la producción conjunta anual de varias entidades.
En cuarto lugar, habida cuenta de lo anterior, se puede ver la evolución del PIB en pesos constantes de 1993, reales (es decir, descontando los efectos de la inflación) y utilizando para cada año las proyecciones del número de habitantes del Consejo Nacional de Población (Conapo). Así, lo que se observa es que pasa de 37 mil 192 pesos en 2000 a 36 mil 550 pesos en 2004. No tiene ningún caso mencionar cómo es que los economistas llegan a determinarlo, pero simplemente valga el señalamiento de que el producto interno bruto es igual al ingreso, lo que significa que si hubo esta disminución ello quiere decir que se redujo el ingreso por habitante, o sea, se ha dado, como promedio, un empobrecimiento de los habitantes del DF.
En quinto lugar, si esa ha sido la evolución de la economía del DF, en el mercado laboral las cosas también están mal. Si se revisan los números de los trabajadores asegurados permanentes (son los empleos que podrían calificarse como de calidad), en 2000 había 2 millones 24 mil 395 trabajadores en esa condición, cinco años después, en 2005, eran menos: un millón 951 mil 189. Esta misma categoría en el plano nacional tuvo en los mismos años una variación positiva de 0.48% (en realidad más bien muestra un estancamiento), mientras que en el DF fue negativa: -3.62%, es decir, a nivel nacional aumentó el número de trabajadores en 52 mil 39 personas, en tanto que en el DF hay 73 mil 206 menos. En otra perspectiva, la población económicamente activa ocupada (para decirlo de manera sencilla son quienes trabajan independientemente de si están asegurados o no) al tercer trimestre de 2005 era de 3 millones 760 mil personas, cifra menor a la que hubo en 2000: 3 millones 773 mil. Y la tasa de desempleo abierto en el DF en 2005 fue de 5.6%, no sólo mayor a la del promedio nacional (3.6%) sino que fue la más alta que haya tenido alguna entidad federativa (nada que ver con los que están mejor en este renglón: Guerrero y Baja California, ambos con menos del 1.5%).
En sexto término, se pueden mencionar dos datos más. En el DF se tuvo el segundo menor crecimiento de los salarios (desde luego debajo del promedio nacional) que fue del 25.9% de 2000 a 2005. El otro, recientemente el INEGI dio a conocer los resultados de la encuesta ingreso gasto de los hogares en el DF, y lo que se desprende es que hay una mayor concentración del ingreso (o si se quiere una mayor desigualdad social) en el DF que a nivel nacional.
Que quien gobernó esta entidad federativa durante casi cinco años en su papel de candidato diga que va a impulsar el crecimiento económico, el empleo y hará aumentar el salario, no deja de ser algo que llama la atención. La economía del DF no había tenido en la historia reciente (en una época no recesiva) una evolución por debajo del resto del país en su conjunto. Por eso lo que dice en la campaña no lo podría cumplir (ni tampoco quien no ha tenido experiencia de gobierno). Por eso ofrece esperanzas, porque no puede ofrecer resultados.
( Fernando Calzada Falcón )
( 2006-04-07 )
http://www.cronica.com.mx/nota.php?idc=235067
En días recientes el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) dio a conocer las cifras relativas al Producto Interno Bruto (PIB, que se define como la suma monetaria de bienes y servicios de demanda final que se producen en un periodo, generalmente un año) por entidad federativa del año 2004. Es una estadística que se obtiene con un gran rezago y la lógica, parece ser, es que primero se genera un indicador nacional y el de las entidades habrá de resultar en sintonía con aquél, es decir, se va del todo a las partes y no se van agregando las partes para resultar en un indicador global. Con todo, es posible advertir cómo ha sido el crecimiento económico en cada una de las entidades que componen la república. Y lo que se advierte es que el Distrito Federal ha tenido el peor comportamiento en este renglón.
En primer lugar, en 2004 en comparación con el año anterior, el promedio nacional tuvo un crecimiento del PIB de 4.16%, mientras que el DF registró la cifra más baja: 0.2%. Incluso podría decirse que si nacionalmente no se creció más ello se debió al mal comportamiento del indicador en esta entidad federativa.
En segundo término, la situación es todavía más dramática si se analiza el periodo que va de 2000 a 2004. En este caso, el PIB nacional aumentó 6.38% (un crecimiento ciertamente lento e insuficiente para crear los empleos necesarios), pero el DF tuvo una variación negativa: -1.72%, o sea, aquí en estos cuatro años no hubo crecimiento sino recesión, o por lo menos estancamiento. De hecho, cabría agregar, si bien son 8 puntos porcentuales lo que separa al promedio del DF, donde la comparación dice todo es cuando ésta se hace entre el DF, por un lado, y Quintana Roo y Durango, por el otro: casi 25 puntos respecto al estado del sur y casi 21 puntos respecto al del norte. Otro dato relevante es que en dicho periodo, el DF fue la única entidad federativa que no creció.
En tercer término, lo anterior ha dado como resultado una caída de la participación del DF en el PIB total nacional. En efecto, en 2000 representaba 22.21%; en 2001, 21.94%; en 2002, 22.02%; en 2003, ya era de 21.35%, y en 2004 llegó al 20.52%. En otras palabras, la caída en la participación suma 1.69 puntos. Quizá a muchos esto pueda parecerles no significativo; sin embargo, cambia la perspectiva si se dice que esa caída del PIB de un año equivale a la producción conjunta anual de varias entidades.
En cuarto lugar, habida cuenta de lo anterior, se puede ver la evolución del PIB en pesos constantes de 1993, reales (es decir, descontando los efectos de la inflación) y utilizando para cada año las proyecciones del número de habitantes del Consejo Nacional de Población (Conapo). Así, lo que se observa es que pasa de 37 mil 192 pesos en 2000 a 36 mil 550 pesos en 2004. No tiene ningún caso mencionar cómo es que los economistas llegan a determinarlo, pero simplemente valga el señalamiento de que el producto interno bruto es igual al ingreso, lo que significa que si hubo esta disminución ello quiere decir que se redujo el ingreso por habitante, o sea, se ha dado, como promedio, un empobrecimiento de los habitantes del DF.
En quinto lugar, si esa ha sido la evolución de la economía del DF, en el mercado laboral las cosas también están mal. Si se revisan los números de los trabajadores asegurados permanentes (son los empleos que podrían calificarse como de calidad), en 2000 había 2 millones 24 mil 395 trabajadores en esa condición, cinco años después, en 2005, eran menos: un millón 951 mil 189. Esta misma categoría en el plano nacional tuvo en los mismos años una variación positiva de 0.48% (en realidad más bien muestra un estancamiento), mientras que en el DF fue negativa: -3.62%, es decir, a nivel nacional aumentó el número de trabajadores en 52 mil 39 personas, en tanto que en el DF hay 73 mil 206 menos. En otra perspectiva, la población económicamente activa ocupada (para decirlo de manera sencilla son quienes trabajan independientemente de si están asegurados o no) al tercer trimestre de 2005 era de 3 millones 760 mil personas, cifra menor a la que hubo en 2000: 3 millones 773 mil. Y la tasa de desempleo abierto en el DF en 2005 fue de 5.6%, no sólo mayor a la del promedio nacional (3.6%) sino que fue la más alta que haya tenido alguna entidad federativa (nada que ver con los que están mejor en este renglón: Guerrero y Baja California, ambos con menos del 1.5%).
En sexto término, se pueden mencionar dos datos más. En el DF se tuvo el segundo menor crecimiento de los salarios (desde luego debajo del promedio nacional) que fue del 25.9% de 2000 a 2005. El otro, recientemente el INEGI dio a conocer los resultados de la encuesta ingreso gasto de los hogares en el DF, y lo que se desprende es que hay una mayor concentración del ingreso (o si se quiere una mayor desigualdad social) en el DF que a nivel nacional.
Que quien gobernó esta entidad federativa durante casi cinco años en su papel de candidato diga que va a impulsar el crecimiento económico, el empleo y hará aumentar el salario, no deja de ser algo que llama la atención. La economía del DF no había tenido en la historia reciente (en una época no recesiva) una evolución por debajo del resto del país en su conjunto. Por eso lo que dice en la campaña no lo podría cumplir (ni tampoco quien no ha tenido experiencia de gobierno). Por eso ofrece esperanzas, porque no puede ofrecer resultados.
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