( Pablo Hiriart )
( 2006-04-24 )
La Cronica
Ahí está buena parte del peligro: con gritos y amenazas, López Obrador y su estado mayor intimidan a las instituciones.
Bastó con que el presidente del PRD, Leonel Cota, acusara al presidente del IFE de estar en un complot contra López Obrador y que ante ello convocaría a movilizaciones, para que la Junta Ejecutiva de ese instituto se pusiera a temblar.
Sus integrantes acordaron que debía ser retirada la publicidad de Felipe Calderón que se refería de manera directa a López Obrador, por implicar “calumnia, infamia, injuria y difamación”.
Afortunadamente el pleno del IFE dio marcha atrás en la decisión de la Junta. Pero ahí queda ese botón que evidencia el pánico que tienen en instituciones clave, a los enojos de López Obrador y al escarnio de su prensa.
En el spot de Calderón aparece el candidato del PRD con su célebre sentencia de “cállate chachalaca” al Presidente de la República.
¿De quién es la injuria?
¿De López Obrador que la profirió, o de Felipe Calderón que la exhibió?
Dos periodicazos bastaron para que los integrantes de la Junta Ejecutiva del IFE propusieran hacer callar al denunciante y no al agresor.
El hecho confirma que eso nos espera si gana López Obrador.
Las instituciones doblegadas ante el autoritario que las pone contra la pared.
“Endeudó al Distrito Federal”, dice el spot de Calderón.
¿Dónde está la infamia, la calumnia, la difamación?
López Obrador recibió el Gobierno del DF con una deuda de 28 mil 649 millones de pesos, y entregó su administración con 43 mil 527 millones de deuda.
Sólo por intereses de esa deuda los capitalinos pagamos siete mil millones de pesos anuales.
El pago por los servicios de la deuda supera ligeramente a lo que el Gobierno del DF destina a sus programas sociales, lo que quiere decir que sin el manejo desastroso de la economía capitalina, habría el doble de recursos para programas sociales.
¿Dónde está la calumnia? ¿Dónde la injuria?
La Junta Ejecutiva del IFE quiso castigar a quien dio a conocer que, efectivamente, López Obrador tuvo un pésimo manejo de las finanzas públicas en el Distrito Federal.
Claro que es un peligro.
Ahí están, en sus cifras, en sus palabras, en sus reacciones, las evidencias de su nocividad.
Y a ese peligro, Calderón convoca en sus spots a ahuyentarlo con votos. Eso es todo.
Su peligrosidad la conocemos, porque él ya gobernó.
Y los que son como él, también ya gobernaron.
López Obrador ya ha dado muestras una y otra vez que atropella el Estado de derecho.
Que es un destructor de instituciones.
Y que no rinde cuentas.
Esos tres elementos, Estado de derecho, instituciones sólidas y rendición de cuentas, son tres pilares de los estados democráticos modernos.
A los tres los zarandeó.
Violó amparos de ciudadanos y de empresas, como en el caso de El Encino.
Se negó a pagar por predios expropiados, como el Paraje San Juan. “No pago y háganle como quieran”, dijo.
Al dueño del Paraje lo metió a la cárcel, por reclamar sus derechos.
Ahora Alejandro Encinas ha tenido que enmendarle la plana: liberar al propietario y empezar a pagar la indemnización de ley.
A la empresa Eumex le violó cuanto amparo presentó.
Persiguieron a sus directivos, allanaron propiedades y detuvieron trabajadores.
Todo porque Eumex quiere hacer valer un contrato legal firmado con el Gobierno del Distrito Federal.
¿No es un peligro?
Con las instituciones no ha tenido consideración alguna.
A la Comisión de Derechos Humanos del DF la nulificó poniendo oídos sordos a sus quejas.
A la institución presidencial, en un ámbito democrático como el que vivimos, la ha tratado con la punta del pie.
El Poder Judicial, especialmente la Suprema Corte y el presidente de ella, fueron acusados por López Obrador de bribones, complotadores y vividores, y los tiene amenazados con una reforma a modo en caso de ganar la Presidencia.
Manejó a la Asamblea Legislativa del DF como si fuera un apéndice de su gobierno.
Al legislativo lo intimidó y sus colaboradores orquestaron la toma de San Lázaro cuando quisieron reventar las sesiones.
Al IFE lo tiene sentenciado y contra la pared.
“Desde Los Pinos y el IFE existe una tentativa común de no reconocer el eventual triunfo del candidato de la coalición Por el Bien de Todos”, dijo Leonel Cota en entrevista con La Jornada.
Por eso el PRD anunció que “convocará a movilizaciones en los cierres de campaña, que espero sean tan contundentes como para detener a Fox y a Ugalde”, agrega la nota.
Él ha repetido que no confía en el árbitro (el IFE)
Intimidación pura contra las instituciones para doblegarlas a su voluntad y conveniencia.
A los medios de comunicación también los intimida.
Contra Crónica su partido lanzó a los Panchos Villa a “clausurar” el diario porque no le gusta su crítica.
López Obrador mismo, desde el Gobierno del DF, llamó a los periodistas de este diario a “rebelarse” contra la postura editorial de Crónica.
Hace unos días buscó intimidar a los comediantes de “El Privilegio de Mandar”.
El programa, que suele ser ácido con personas como Elba Esther Gordillo, Fox, Palacios Alcocer o Felipe Calderón entre otros, en una emisión reciente satirizó a López Obrador y éste se enojó y amenazó.
En lugar de tomarlo como ejercicio de libertad de expresión en una parodia, López Obrador no soportó la crítica y advirtió al presidente de Televisa, Emilio Azcárraga Jean, que de ahora en adelante vigilaría con detención “los contenidos” de sus programas.
¿No es un peligro?
En su gobierno, rendición de cuentas simplemente no hubo.
Es la hora que no se integra el Instituto de Información Pública en el Distrito Federal. Y no lo integran porque ocultan chapuzas financieras que lo perjudicarían como candidato.
La Contaduría Mayor de Hacienda de la Asamblea ha detectado irregularidades millonarias en la construcción del distribuidor de San Antonio y del segundo piso del Periférico.
¿Qué explicación ha dado a eso? Ninguna. Su mayoría en la asamblea le tapa todo.
Sin licitación de por medio la administración de López Obrador entregó durante cinco años al menos ocho contratos por más de 62 millones de pesos a la empresa Tere Struck y Asociados.
¿Y qué hay con esa empresa?
Es la que ahora le elabora la publicidad al candidato López Obrador.
La Contaduría Mayor de Hacienda detectó esa irregularidad y apuntó que tales contratos debieron darse mediante licitación.
¿Y? No pasa nada. Porque la rendición de cuentas no es lo suyo.
Con las licencias de conducir se acaba de detectar un fraude por más de 20 millones de pesos, cometido por funcionarios que nunca ingresaron a las arcas del GDF el monto recaudado en la expedición de 58 mil licencias.
¿Cuántos detenidos hay? Ninguno.
¿Dónde está el dinero? Quién sabe.
Ahí están tres pilares del estado democrático moderno: Estado de derecho, instituciones sólidas y rendición de cuentas.
Contra los tres la ha emprendido López Obrador.
Y eso que su poder es acotado. Desde la Presidencia será imparable.
Si a todo lo anterior le sumamos su carácter intolerante.
Más el desastre fiscal que fue su administración.
Más su ignorancia del mundo en plena época de globalización, pues...
Claro que es un peligro para la República.
Un peligro al que los ciudadanos deberán vencer con votos.
Monday, April 24, 2006
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