Fue triste. Hoy me di cuenta de que no existo, o por lo menos no habloŠ, en el
peor de los casos, de que mi voz no se escucha.
A qué me refiero. Tengo dos grandes fortunas en este país. Tengo la fortuna de
no ser pobre; vaya que hay que agradecer eso a la providencia en un país donde
había 60% de probabilidades de serlo gracias a la herencia priísta; herencia
que también dejó una sociedad estática, es decir; quien nace pobre casi
siempre muere pobre, por más que trabaje. Quien nace rico casi siempre muere
rico; por más que se dedique a no hacer nada.
Mi otra fortuna es mayor: No soy rico, y que bueno, porque ser rico en este
país es casi un delito y es desde luego una actividad de alto riesgo. No, yo
pertenezco a ese complejo mamotreto legal conocido como clase media, especie
en peligro de extinción.
Los pobres no pagan impuestos porque no ganan dinero; los ricos no pagan
impuestos porque ganan mucho y pueden pagar trampas de todo tipo. Al pobre no
le afecta la devaluación porque no tiene nada que perder; al rico no le afecta
porque tiene sus cuentas en Suiza. Al pobre no le importa la inseguridad
porque no tiene nada que le quiten; al rico no le importa porque tiene
guaruras que lo protejan.
Es decir, aquí al que de plano le va mal es al de la clase media, que para
colmo, aunque debería ser la base del desarrollo social, hay aspirantes a la
presidencia que no lo toman en cuenta. Nos han convertido en chachalacas
mudas.
Hace poco reflexionamos aquí que, todo aquel que está en contra de AMLO,
recibe de diversas formas el mismo mensaje; desde periodistas hasta el
presidente de la república: cállate chachalaca. Me preguntaba yo si sería
chachalaca por no estar de acuerdo con el PG, pero me di cuenta de que no.
Como clasemediero que soy ni siquiera se molesta en callarme porque no existo.
A qué me refiero: me acordé de aquella marcha contra la delincuencia en la que
algo así como 3 millones de personas, de toda filiación política, se
desplegaron por todo el Paseo de la Reforma; y recordé también el sentido de
las palabras de AMLO al día siguiente: ³eran sólo 50 mil, y además no cuentan;
son los popis de la ciudad².
Todos vimos y escuchamos cómo las demandas de 3 millones de personas, que
representaban a muchos millones más, fueron desechadas por nuestra autoridad
capitalina por no pertenecer a sus grupos de movilizaciones. Es decir, a pesar
de que nuestros impuestos mantienen al país, nuestras actividades generan
crecimiento y nuestros votos otorgan el poder; no somos tomados en cuenta.
AMLO no nos dijo ³cállense chachalacas². Fue peor: no escuchó a millones de
personas que están fuera de sus cotos de poder. Nos convertimos en chachalacas
mudas. No importa cuánto gritemos, AMLO no nos va a escuchar.
El señor López maneja un discurso de ricos contra pobres; ahí no entramos
nosotros. Discute de macroeconomía con los empresarios y promete todo tipo de
regalos a los más necesitados; ahí no entramos nosotros. Quisiera darle un
reconocimiento a Fox; trató de gobernar para todos sin importar partido o
clase social (si lo logró o no es tema de otro escrito). No imagino un
gobierno que excluya a la clase media porque no le representa ventajas
políticas; creo que ese sería el gobierno de AMLO.
Todo aquel que haya asistido a la marcha contra la inseguridad, o haya querido
ir, o estuviera presente en espíritu, o simpatizara con ese movimiento y sus
reclamos, es una chachalaca muda, un ente sin importancia política al que AMLO
no escucha.
Pero nuestra memoria histórica es pésima y a muy corto plazo: ya no recordamos
su desdén por la clase media, ni su arbitrariedad ante la ley, ni el olvido en
que dejó al metro, ni su traición a Cárdenas; muchos menos recordamos que tomó
pozos petroleros por la fuerza, y que los liberaba con módicas cantidades;
menos aún recordamos que fue priísta, y de los de hueso colorado, hasta que se
quedó sin hueso. Nos parece sin importancia que tardara 17 en años en terminar
su carrera y dejamos en el absoluto olvido el asesinato de su hermano (del que
hablaremos en otra ocasión).
Somos clase media; somos chachalacas mudas. No somos parte del proyecto de
AMLO, quien, como Salinas; ni nos ve ni nos oye. Ojalá se lo hagamos pagar el
día de la elección.
Chachalacas del mundo, unios.
Friday, April 28, 2006
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