Macario Schettino
19 de julio de 2005
REGRESO AL PASADO
ESTE domingo Andrés Manuel López Obrador inició su campaña de manera ya casi oficial. En realidad lleva buen rato en ello, y así seguirá todavía varios meses sin que haya ninguna medición de los recursos públicos que destina a su promoción personal con miras a la elección presidencial. Lo que es un delito, como sabemos, pero no será perseguido, como tampoco lo fue el desacato a una orden judicial, ni otros que ha cometido el jefe de Gobierno. Ya encontró el caminito, que no es muy distinto del que siguen otros precandidatos.
A pesar de lo que dicen las leyes, en México los funcionarios públicos utilizan su posición, y parte de los recursos que administran, para ubicarse en las preferencias electorales. Lo hacen en fines de semana (que dicen que no son laborables), usan recursos que se notan poco (como su guardia personal, el transporte, los servicios administrativos), o triangulan mediante organizaciones "civiles". Buena muestra de que las leyes no resuelven la falta de ética y que no importa cuánto las perfeccionemos, siempre tendrán huecos, que aprovecharán los políticos .
El plan de 50 puntos de López Obrador no tiene grandes diferencias con lo que había ya propuesto en su libro. Le va sumando ocurrencias, como el cambio de residencia oficial al Palacio, o el centro vacacional "Islas Marías", pero la esencia es la misma: todo tiempo pasado fue mejor.
Los compromisos confirman la oferta del candidato, más allá de lo que ha dicho en entrevistas con medios extranjeros, o lo que dirá en su próxima gira internacional. López Obrador insiste en creer que se puede regalar dinero impunemente, o cree que los electores son tontos. Ofrece la pensión a viejitos para todo el país, becas, atención médica gratuita, mejor servicio del IMSS e ISSSTE, salario mínimo por encima de la inflación, educación pública gratuita, es decir, lo mismo que ya existe hoy. Así que, o no piensa hacer nada, o piensa incrementar significativamente la presencia del Estado, lo que implica un gasto público mucho mayor al actual.
Pero ya sabemos que no hay manera de que el gobierno mexicano gaste más, porque no tiene recursos para hacerlo. Es precisamente por ello que se ha intentado hacer una reforma fiscal. Pero López Obrador se opone a esa reforma. En su opinión, no se debe aumentar los impuestos ni cobrar IVA en alimentos y medicinas. Basta con enfrentar la evasión fiscal y simplificar el pago de impuestos. Si no alcanza con eso, va a reordenar la deuda pública y a resolver en definitiva el Fobaproa. De nuevo, ofrece lo que ya existe, o bien ofrece lo que no se puede cumplir. ¿Qué querrá decir reordenar la deuda pública?
Ah, pero es que no es necesario cobrar más, basta con quitar las pensiones a los ex presidentes, y con hacer eficiente al gobierno federal, de donde piensa obtener 100 mil millones de pesos. ¿Quién le ayudará con sus cuentas? ¿Tiene idea López Obrador de cómo obtener eso? Si todos los altos funcionarios del gobierno federal dejasen de cobrar, no obtendría la décima parte de ese dinero. Es decir que piensa pagar menos a los funcionarios medios, o a los oficinistas, o a maestros y médicos. O simplemente está engañando a sus electores.
Pero si estas propuestas suenan absurdas, imagínese que piensa crear 200 preparatorias y 30 universidades públicas. ¿Y luego qué harán los egresados? ¿Y por qué no mejora las que ya hay? ¿Qué resultados tiene su Universidad de la Ciudad de México?
Para mejorar la posición de México en el mundo va a construir los puertos de Salina Cruz y Coatzacoalcos, el aeropuerto en Tizayuca y un tren bala a Estados Unidos. Vaya, tres proyectos que no tienen ninguna utilidad, pero se verán bonitos, como el segundo piso en el DF.
La propuesta de Andrés Manuel es en esencia un programa de gobierno del PRI en la década de los 60: sembrar árboles, política integral de agua, impulsar el deporte, fomentar la cultura, realizar 500 mil acciones de vivienda. Tan malo es su programa que no se ha dado cuenta que el gobierno de Fox, tan denostado por él, hace hoy más que lo que él ofrece.
Para que no tenga usted duda: López Obrador está ofreciendo excluir al maíz y frijol del TLC, de manera que usted pague más por ellos en el futuro. Y sostiene que va a modernizar la industria energética, sin privatizarla. O sea que usted también pagará más por electricidad y gas de lo que debería.
Pero lo mejor está en el cierre de sus 50 puntos. López Obrador ofrece "acatar las resoluciones del Poder Judicial". Pues que inicie de una vez. Y ofrece "no usar la Presidencia para ayudar amigos ni para destruir adversarios", pues que nos comenten Rosario Robles y Cuauhtémoc Cárdenas, o René Bejarano, entre los amigos.
A partir de estos 50 puntos, nadie puede llamarse a engaño. Si usted piensa votar por López Obrador es porque cree que regresando a los años 70 vivirá mejor. Si eso cree usted, merece tener a Andrés como presidente.
macario@macarios.com.mx
Director de Investigación ITESM-CCM
Tuesday, July 19, 2005
Subscribe to:
Post Comments (Atom)

No comments:
Post a Comment