Friday, July 22, 2005

Balance de un Gobierno - Demetrio Sodio

Demetrio Sodi de la Tijera
22 de julio de 2005

Balance de un gobierno


A unos días de que López Obrador deje el cargo de jefe de Gobierno del DF, es un buen momento para hacer un balance de sus cuatro años y medio de gestión. Su gobierno ha sido uno de los más polémicos de la historia de la ciudad, sobre todo por su enfrentamiento permanente con el Presidente de la República pero es, sin lugar a dudas, uno de los jefes de Gobierno que más respaldo ha tenido de la ciudadanía.

LO BUENO. La política social, y más concretamente los programas de apoyo a adultos mayores, mujeres solteras y discapacitados, son ciertamente el mayor logro del gobierno de López Obrador. Es una ayuda muy sentida por toda la población, y según una encuesta, 36% de la gente agradece haber recibido algo directamente del jefe de Gobierno. La apertura de 16 preparatorias y la universidad de la ciudad son también acciones valoradas positivamente por la población. Desgraciadamente, la indefinición sobre la educación pública ha hecho que tanto el gobierno federal como el del DF se olviden de ella.

La remodelación de una parte del centro histórico, avenida Juárez y Reforma, es una obra importante que necesitaba la ciudad, y va a ser necesario continuarla en los próximos años si queremos recuperar el orgullo y la fuerza del corazón de la capital de la República. Desde hace más de 20 años, después del sismo de 85, se había prácticamente olvidado el desarrollo del centro de la ciudad y se había dado preferencia a Santa Fe como espacio económico y financiero. Es sólo un primer paso lo que se ha logrado hasta ahora, pero es un paso importante para recuperar el centro de la ciudad.

Otra obra importante es el segundo piso del Periférico, que yo no pondría como algo bueno del gobierno de López Obrador, puesto que se ha dado preferencia al transporte privado sobre el público. El segundo piso beneficia sólo a 3% de los capitalinos, afea una parte de la ciudad, y su construcción ha sido caótica y sin transparencia, sin embargo, es una obra bien valorada por la gente, dado que hace mucho no se veía una inversión de esa magnitud en la ciudad. Otra obra positiva, a pesar de su mal inicio, es el Metrobús, sin embargo, es una buena idea para la que no se escogió el mejor lugar. En la construcción del Metrobús debería haberse dado preferencia al oriente de la ciudad.

LO MALO. Desgraciadamente, cuando se hace un análisis serio de las respuestas que se dieron en estos últimos cuatro años a los problemas de fondo de la ciudad, el balance es muy negativo.

Los altísimos índices de inseguridad, principal problema que enfrenta la ciudad y la población, no se han reducido en estos cuatro años, y somos la ciudad en el mundo en donde los delincuentes gozan de mayor impunidad (99%). Sólo un delincuente de cada 100 acaba en la cárcel, y sólo cinco de cada 100 delitos se investigan. El combate a la inseguridad no ha sido la prioridad del gobierno de López Obrador, y no se han tomado las decisiones y canalizado los recursos necesarios para crear una policía de élite como la que se requiere para reducir la impunidad y, como consecuencia, la delincuencia. La falta de resultados en contra de la delincuencia y la inseguridad es sin duda el principal fracaso de López Obrador.

Para la gente, el segundo problema es la falta de empleos, sin embargo, la economía de la ciudad no crece, o crece a un ritmo menor que el resto del país. La economía del DF decreció en los primeros tres años de este gobierno 1.8%, mientras que el país creció 2.2% en el mismo lapso. Como consecuencia, el desempleo se duplicó, al pasar de 2.8% a 5.8%, y somos la entidad federativa con uno de los mayores índices de desempleo del país. La economía de la ciudad fue, durante muchos años, el principal motor de la economía nacional, y se ha convertido en los últimos años en un obstáculo para que México crezca a un ritmo mayor.

Desde hace muchos años la ciudad enfrenta un severo problema en el abasto de agua y el riesgo de inundaciones por falta de mantenimiento al drenaje profundo, no obstante, durante el gobierno de López Obrador el presupuesto para estos programas se redujo. El problema de abasto de agua al oriente de la ciudad (Iztapalapa, Iztacalco, Venustiano Carranza y Gustavo A. Madero) puede resolverse construyendo el acuaférico, y dando mantenimiento para reducir la pérdida de 40% de agua, pero se dio preferencia a la construcción del segundo piso y a obras con mayor visibilidad. La falta de mantenimiento al drenaje profundo es una irresponsabilidad de los gobiernos desde hace muchos años que podemos lamentar con la pérdida de vidas humanas.

Otro problema que enfrenta la población es la ineficiencia, lentitud e inseguridad del transporte público, sin embargo, salvo el Metrobús, que beneficia a 1% de los viajes que se dan en la ciudad, el transporte público ha sido olvidado por el actual gobierno. Es cierto que se han renovado cerca de 4 mil microbuses y otro número similar de taxis, sin embargo, existen más de 30 mil microbuses y 140 mil taxis, por lo que a este ritmo tardaríamos más de 40 años en renovar la planta total. Por otro lado, se paró la construcción del Metro, que es la única solución de fondo y de largo plazo al problema de transporte. Es cierto que estos problemas vienen desde hace muchos años y no son culpa del actual gobierno, pero no es posible que un gobierno de izquierda haya dado prioridad al transporte privado sobre el público.

Otro hecho que ha impedido avanzar en la solución de los problemas es la falta total de diálogo y coordinación con el gobierno federal y el del estado de México. No es justo, para los habitantes de la metrópoli, que ambiciones y diferencias políticas impidan buscar soluciones a los problemas que enfrenta. Lo malo del gobierno de López Obrador es que no dio prioridad a resolver los problemas de fondo de la ciudad, inseguridad, creación de empleos, transporte público, agua y drenaje, y que dedicó más tiempo a la confrontación que a la coordinación.

LO FEO: El dar libertad total para que hagan lo que quieran organizaciones que promueven el desorden y la corrupción en la ciudad a través del ambulantaje, piratería, taxis pirata, microbuses, tráfico de vivienda e invasiones de zonas de protección ecológica es sin lugar a dudas la peor parte del gobierno de López Obrador. El ambulantaje pasó de 90 mil a más de 175 mil, existen más de 40 mil taxis pirata, la piratería y el narcomenudeo están fuera de control, el tráfico de vivienda popular está en manos de organizaciones del PRD, y las invasiones son ahora promovidas por delegados y diputados.

La corrupción y el desorden en el gobierno no tienen precedente aun en los peores tiempos priístas. A la corrupción y desorden priístas que existían se sumaron, en estos cuatro años, las mafias del PRD. La protección a diversas organizaciones y políticos para consolidar una fuerza política para 2006 es lo peor del gobierno de López Obrador, y está provocando un caos en la ciudad que va a ser difícil revertir.

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