SON muchos los sorprendidos por la dureza de la crítica del jefe zapatista Marcos al PRD y a su más aventajado presidenciable, Andrés Manuel López Obrador. ¿Por qué?, se preguntan algunos desconsolados que no atinan a entender el deslinde del EZLN con el partido político que se dice de la izquierda mexicana. Y no hace falta acudir a los clásicos de la ciencia política para entender que el origen de la crítica se sintetiza en una sola palabra: "Incongruencia".
Y tampoco hace falta revisar toda una década de esa rasposa relación entre el EZLN y el PRD para darse cuenta que la "incongruencia" es la más grave enfermedad de los políticos, líderes y gobernantes del PRD, y que ese maloliente mal es el motivo del rompimiento del EZLN. No, basta con revisar los diarios de las recientes tres semanas para encontrar perlas que acreditan que si bien el PRD ha ganado una importante porción del poder y aspira a todo el poder, también es cierto que ha perdido ideología, principios y hasta la vergüenza.
Y como todo escándalo que se precie de serlo, debemos empezar por lo más alto. Resulta que apenas el sábado 23 de julio, en las fiestas patronales de Santiago, el pueblo de donde es nativo el líder nacional del PRD, el señor Leonel Cota Montaño, festejaba alegremente con sus sobrinos Rommel (El Gordo ) y Joel Cota Ruiz este último director de Seguridad y Tránsito de Los Cabos, cuando escenificaron una pelea que terminó cuando intervino la policía y fueron atendidos de los golpes recibidos el ex gobernador de Baja California Sur y su sobrino Rommel.
El pleito no se produjo por razones políticas, ideológicas o electorales. No, el presidente nacional del PRD y sus parientes fueron golpeados por un grupo de apostadores profesionales que reclamaban el pago de una apuesta. Y es que Leonel Cota, un jugador empedernido y apostador en los caballos remember Gustavo Ponce, se negó a pagar cuando perdió una "parejera". Los bajacalifornianos dicen que cuando Cota Montaño era gobernador de "Baja Sur", eran frecuentes sus millonarias apuestas; luego se negaba a pagar amparado en su fuero como gobernador. En esta ocasión quiso hacer lo mismo, se ufanó de ser amigo de AMLO y presidente del PRD, pero eso no le importó a quienes ganaron la apuesta y por ello le recetaron sus cates. Ese es el dirigente que impuso López Obrador. Ejemplo de la izquierda partidista. Por cierto, de dónde sacará dinero para apostar, si el PRD está en quiebra.
Por otro lado, el pasado 13 de julio el diario La Crónica publicó una entrevista con Sergio Alcocer Martínez de Castro, director del Instituto de Ingeniería de la UNAM, en la que el académico dijo que la institución que preside no avala la calidad de la obra de los segundos pisos. A pesar de que existía una grabación de su dicho, al día siguiente Sergio Alcocer Martínez de Castro lo negó y culpó al diario de manipular sus declaraciones. Luego se supo que en una actitud vergonzosa, el rector de la UNAM, Juan Ramón de la Fuente, obligó al catedrático a retractarse. ¿Por qué? Pues sí, porque De la Fuente es aliado de López Obrador. Y la prueba de esa alianza se dio días después, cuando horas antes de dejar su cargo como jefe de Gobierno, AMLO donó a la UNAM la Torre de Tlatelolco para construir un "Memorial del 68". Y adivinen quién firmó como responsable del proyecto. Pues sí, Sergio Alcocer Martínez. Es decir, AMLO regala el patrimonio de todos a cambio de alianzas políticas. Y la UNAM se presta a esas maniobras dignas del más rancio PRI.
Todos conocieron, en otro tema, el video donde el jefe delegacional de Coyoacán, Miguel Bortolini, y Marcelo Ebrard ofrecieron pruebas de usar los programas sociales del DF para promover la candidatura del delfín de AMLO a jefe de Gobierno. Lo grave no son los videos y lo que en ellos aparece, sino que López Obrador fue quien llevó a Ebrard como secretario de Desarrollo Social para eso, para que usara los programas sociales a favor de su promoción electoral. En el PRD hubo gritos y sombrerazos, porque Ebrard hizo lo mismo que su jefe, se cuestionó el cinismo y la desvergüenza de Bortolini, quien es el escudero de René Bejarano, pero nadie cuestionó a AMLO, el candidato de la izquierda partidista que durante casi cinco años hizo lo mismo. Esa es la "congruencia" de la izquierda que quiere llegar al poder presidencial.
Y a propósito del imperio del cinismo, desde que llegó al cargo de jefe de Gobierno, López Obrador siempre cuestionó a los gobernantes que eran escoltados por "guaruras". Dijo que nunca usaría "guaruras", pero muy pronto se le olvidó ese discurso demagógico y ordenó que un grupo especial de mujeres "guaruras" lo cuidaran a él y a su familia. Las gacelas , como se les identificó por los periodistas a las policías, fueron negadas en un inicio; luego su trabajo fue reconocido, pero hace seis meses esas mismas gacelas fueron enviadas a Israel para ser capacitadas con cargo a los dineros públicos. Se les pagó el curso, nada barato por cierto, y cuando regresaron dejaron su chamba y se contrataron con el equipo de campaña de López Obrador. Qué tal, el dinero público al servicio de un candidato presidencial. ¿Qué no eran esos abusos los que criticaba la izquierda de antaño y que hogaño son una práctica que sólo causa risa a esa izquierda en el poder? La "incongruencia", que como pus en un cuerpo enfermo, aparece por todas partes en el PRD y en torno a AMLO.
Pero la más ilustrativa de esas perlas apareció apenas hace unos días, cuando una investigación periodística (La Crónica , 1 de agosto) reveló lo que todos sabían pero también todos en el PRD y en el GDF se negaban a reconocer. Resulta que durante toda su gestión, AMLO ordenó realizar 260 encuestas, de las cuales 241 fueron para conocer los niveles de su popularidad y la aceptación ciudadana de su persona; sólo 13 de esos sondeos fueron para conocer la opinión ciudadana sobre problemas como la inseguridad y salud. El costo de esas encuestas fue de 12 millones de pesos, dinero público que se escatimó a los programas de la ciudad para fines estrictamente electorales del señor López Obrador. Y decía que a él no le importaban las encuestas, y criticaba a los gobernantes del PRI por hacerlas.
Podría resultar interminable la lista de las "incongruencias" de los izquierdistas del PRD, de su presidenciable López Obrador y de su ex candidato presidencial Cuauhtémoc Cárdenas, y los izquierdistas que han llegado al poder, sea municipal, estatal o en el Congreso. Y esos son los que quieren llegar al poder presidencial con el discurso de que son de izquierda, cuando en realidad son más de lo que vivimos los mexicanos con el PRI durante siete décadas. Y esa "incongruencia" es la que critica el subcomandante Marcos , quien advirtió que de llegar al poder presidencial, AMLO "nos va a partir la madre a todos". Al tiempo.
Monday, August 08, 2005
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