La propuesta del PRI de destituir a los consejeros ciudadanos del IFE fue inmediatamente secundada por el PRD. Con singular alegría, los dirigentes de esos partidos celebraron la idea de destituirlos. Es, habrán pensado, una acción patriótica y que beneficiará a las futuras generaciones de mexicanos.
Hablan, hay que decirlo, los dos partidos que no solamente salieron derrotados de los comicios federales del pasado 2 de julio, sino que también son los más endeudados financieramente. Son los que más se han negado a evaluar autocríticamente los resultados electorales del año pasado.
El PRI, por su lado, es el partido que más elecciones intermedias ganó entre 2000 y 2006, y es el que más dinero gastó en 2006. Quedó en un humillante tercer lugar. El PRD estaba con una ventaja de 10 puntos porcentuales en marzo de 2006 y por su imprudencia y arrogancia infantil quedó en un aún más humillante segundo lugar, además de haber sido el que más gastó.
Para evitar tener que dar explicaciones embarazosas e "inexplicables", las direcciones de ambos partidos han buscado las razones de sus respectivas, y distintas, derrotas fuera de la institución partidista. Ante la imposibilidad de avanzar más en la adjudicación de responsabilidades externas, resulta que ahora cada partido siente haber encontrado la articulación de todos sus males en los consejeros ciudadanos del IFE. Recurriendo al socorrido expediente del desafecto cultural de los mexicanos con todas las instituciones con olor a Estado, PRI y PRD ahora echan la culpa de todos sus males al IFE.
Pretendiendo una discusión sobre una hipotética "reforma del Estado", el PRI amenaza: no habrá avances en esa materia si no se da, primero, la destrucción de las instituciones. Para crear instituciones hay que destruir otras, han de pensar. Al PRD no le llegan tantas ideas a la cabeza. Simplemente quiere venganza. Sin reconocer, por supuesto, que su irritación con la integración del IFE es su propia culpa: Pablo Gómez imitó la arrogancia ignorante del PRD y exigió todo, perdiéndolo todo. Jugó al tonto útil.
Una parte de la explicación de la conducta irresponsable de estos partidos tiene que ver, indudablemente, con el hecho de que las direcciones partidistas no quieren asumir la responsabilidad de sus respectivas derrotas. Pero la otra parte tiene que ver con el hecho de que, además de perder las elecciones, endeudaron extraordinariamente a sus partidos y ahora son parias en los mundos financiero y televisivo del país.
Ahora que ha terminado el proceso electoral, los partidos tienen que justificar sus gastos ante el IFE, so pena, en el caso de no hacerlo, de sufrir el castigo de multas severas. El PRD, por ejemplo, está inventando facturas y rogándole a sus fracciones parlamentarias que le entreguen comprobantes de gastos para salvar su situación ante el IFE, pues su desorden administrativo interno es, por decirlo gentilmente, proverbial. Si bien el desorden interno en el PRI no es tanto como en el PRD, lo cierto es que no logra explicar de dónde provinieron recursos económicos tan abundantes (ojo Enrique Jackson).
Es evidente que ambos partidos tienen motivaciones propias y particulares para impulsar, en este momento, la destitución en pleno de los consejeros del IFE. Si logran pactar con nuevos consejeros la "flexible" revisión de sus finanzas, les estarán eternamente agradecidos.
Esos dos partidos están demostrando, con su postura ante este tema, su absoluta incapacidad de comprometerse con una verdadera reforma del Estado. Es que simplemente no les interesa. Su interés es mucho más mundano, a pesar de sus discursos estrepitosos y alucinantes. Las direcciones quieren evitar dar explicaciones y negociar sus deudas.
El deservicio que cometen es en contra de las futuras generaciones, pues, con su propuesta, buscan destruir instituciones, sin tener el menor interés en crear nuevas y más sólidas. Además, demuestran su pequeña estatura política. Prefieren destruir instituciones que asumir sus responsabilidades como lo que son: direcciones políticas fracasadas. La amenaza de que sólo habrá reforma política después de la destitución de los consejeros del IFE es una mentira. Con o sin destitución no habrá reforma política: están demostrando que no les interesa. Más bien, lo que hay en curso en un proceso consciente y deliberado de enanización de la clase política.
Con la propuesta de PRI y PRD, la democracia corre el riesgo de truncarse durante muchas generaciones.
Wednesday, January 31, 2007
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