En el camino
Quién lo diría. El Gobierno del Distrito Federal, el mismo que se dice de izquierda, es el impulsor de uno de los más groseros programas oficiales de promoción del voto a favor de Andrés Manuel López Obrador, con dinero público. El pasado fin de semana, con un despliegue propagandístico digno de los más rancios tiempos del PRI, se llevaron a cabo miles de “asambleas ciudadanas” en las que se asignaron viviendas, apoyos a adultos mayores, desempleados, personas con discapacidad y en condiciones de pobreza y vulnerabilidad. Todo con el lema de campaña de López Obrador, y a un costo de miles de millones de pesos.
No se cuestiona la política social del gobierno de Alejandro Encinas, lo cual, por cierto, es una responsabilidad fundamental de todo gobierno, sino el grosero uso electorero de esa política social. Pudimos ver que en una asamblea, la realizada el pasado 18 de marzo en San Pedro Mártir —que es la unidad territorial 12-030-1—, más que una asamblea ciudadana lo que se llevó a cabo fue un mitin proselitista a favor de López Obrador. Y claro, la “zanahoria” era el dinero público destinado a la compra de votos.
Quién lo diría. ¿Qué no era eso lo que por décadas cuestionó el hasta hace poco congruente militante de la vieja izquierda mexicana, desde el PCM hasta el PRD, Alejandro Encinas? El poder los hace iguales. ¿O no?
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