Tuesday, March 14, 2006

Merecimientos - Guillermo Ortega

Merecimientos
( Guillermo Ortega )
( 2006-03-14 )

http://www.cronica.com.mx/nota.php?idc=231034

Piel sensible
El contenido del mensaje pronunciado por el ex presidente Carlos Salinas de Gortari en el Massachusetts Institute of Technology, ha sido un tema muy comentado en los últimos días. Sobre todo llamó la atención la alta sensibilidad de piel con que han sido equipados algunos políticos mexicanos, concretamente militantes del Partido de la Revolución Democrática, constituido hoy, según ellos, en el último baluarte de la heroica izquierda mexicana. Aunque Salinas de Gortari no mencionó en su discurso a personas ni a países, y aunque tampoco es México el único país en el que habrá elecciones este año, en las que participan o lo harán organizaciones que se autodenominan de izquierda, la furibunda reacción no tardó nada en producirse. Casi tan rápido como el imprudente e impaciente conductor del automóvil de atrás, que más tarda en distinguir el amarillo del semáforo de la transversal que vamos a cruzar, que su claxon en comenzar a sonar exigiéndonos que avancemos, así surgió la respuesta a una supuesta referencia directa que aparentemente ofendió al candidato presidencial perredista. Salinas advirtió, como lo han hecho muchos otros politólogos, economistas y analistas internacionales, acerca del riesgo de que las fracciones radicales de las corrientes izquierdistas de América Latina utilicen las herramientas de la democracia que los coloca en el poder, para acabar con esa misma democracia. El ex presidente se refería seguramente a las fracciones de lo que podría llamarse la izquierda vociferante, aquella que no escucha más razones que las propias, la que no entiende —o se niega a entender— más argumentos que los que ella esgrime, la que no respeta a las instituciones, ni tampoco a la ley y desprecia a los responsables de aplicarla, especialmente cuando no permite sus caprichos y deseos ¿Le suena conocido el asunto al lector este panorama? Pues si, no se equivoca, quienes vivimos en la ciudad de México ya padecimos una buena dosis de todo esto a lo largo de los últimos ocho años, y muy especialmente, durante los últimos cinco, bajo la administración de Andrés López y el encargado de continuarla Alejandro Encinas. Dice el dicho popular que la verdad es como el excremento de perico: no huele, nada más ofende, y es cierto: López y su camarilla de incondicionales no necesitaron escuchar sus nombres mencionados por “el innombrable”, la sola mención de cuestiones tan identificadas con sus hechos fue suficiente para provocar su vociferante reacción. Ahora Salinas además de “innombrable” se hizo acreedor al nombramiento de “chachalaca”. Andrés López, además, debería reconocerlo como experto sastre: sin tomarle siquiera medidas le hizo un saco que le quedó exacto.

Populismo hablado
Es importante resaltar el bajísimo nivel al que ha caído la política nacional. Ya en las campañas de la pasada elección presidencial del 2000, hubo una sensible baja, no en las propuestas-promesas, que continúan siendo las mismas, sino en el nivel de preparación de los suspirantes que llevó no sólo al incremento de las descalificaciones entre ellos, sino también al uso del lenguaje que cayó hace seis años, más allá de lo coloquial, en lo popular, y podríamos decir que hasta en lo campirano. Sin embargo, ahora ha ido todavía más al fondo, pasando aparentemente de lo popular a lo populista, de manera que de las víboras prietas y las tepocatas, se ha caído en llamar “chachalacas” a todos aquellos cuyas voces se pretende descalificar. Y no es que se trate de una mala palabra, sino más bien del efecto que se pretende conseguir con su uso, que es entretener y distraer a una audiencia que se supone que está ahí para escuchar propuestas, para conocer qué hará quien le está pidiendo su voto para solucionar los problemas que la aquejan, pero aparentemente la cultura del acarreo fue bien aprendida y la gente que va lo hace precisamente para recibir lo que le prometieron por asistir: pan y circo.

¿Sabiduría popular?
Circula por internet una reflexión interesante bajo el título: “2006, 1ª parte”. Se basa en una premisa: aunque se habla mucho de “la sabiduría de los pueblos”, en el caso del nuestro eso no existe, nuestro pueblo, dice, es más bien ignorante, y partiendo de ahí se lanza a hacer un recordatorio de todo aquello por lo que han pasado los mexicanos a lo largo algunos de los sexenios recientes. Sin que estemos de acuerdo con todas las particularidades de lo que ahí se plantea, si creemos que en lo general vale la pena recordar los dolorosos episodios de nuestra historia que se narran en ese documento. No creemos sin embargo, que vaya a servir de mucho. Casi al tiempo de recibir la reflexión, comentábamos también con algunos amigos acerca de los peligros que conlleva la posibilidad de que gane la elección un gobernante populista, y en algo coincidimos: quienes están dispuestos a votar por un candidato de esas características no entienden razones, de nada sirve buscar mecanismos para convencerlos de que el agua que muestran los espejismos no quita la sed, simplemente porque no existe, es pura ilusión. Hay algo, sin embargo, que la sabiduría popular si señala con verdad: los pueblos tienen los gobiernos que merecen.

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