La semana anterior tiene la intensidad histórica que no veíamos desde el triunfo de Vicente Fox hace seis años cuando “saca” al PRI del poder. Desde el domingo por la tarde de voz en voz se contaba entre amigos y de celular en celular el resultado de las encuestas de salida, de los conteos rápidos. En el PAN sabían que Felipe tenía una escasa ventaja, en el PRD a Andrés Manuel lo daban por triunfador con 500 mil votos al menos. El Conteo Rápido del IFE y la mayoría de los encuestadores también le daban un pequeño margen al PAN.
A las 8 de la noche las televisoras se abstuvieron de emitir tendencias por lo cerrado de la votación y lo mismo hizo el IFE a las 11 de la noche cuando daría los resultados del conteo rápido realizado por científicos matemáticos. La distancia en ese conteo favorecía a Felipe Calderón por un 0.8 por ciento, cifra insuficiente para declarar ventaja por los márgenes de error que tenía la muestra estadística. Por eso la guardaron.
Con el inicio del PREP surgieron las primeras cifras discordantes para los ánimos perredistas, para la certidumbre de su líder sobre el resultado “favorable” en medio millón de votos.
Toda esa noche medimos las tendencias del PREP que se actualizaban cada 5 minutos en su sitio de Internet. La ventaja de Felipe comenzaba con unos 177 mil votos a las 9 de la noche y aumentaría hasta llegar a un máximo de 441 mil votos. A la 1:00 de la mañana del lunes hicimos una proyección de la curva acumulada de porcentajes por estado y nos daba unos 880 mil votos a favor del PAN. Por eso dijimos que la ventaja de Felipe podría llegar al millón de votos. La historia fue distinta. Las casillas del sur y del campo cambiaron la tendencia al final y, si se sumaban las casillas sin contar por “inconsistencias”, el resultado se convertía en una cuenta aún más cerrada.
Las primeras casillas que llegaban eran de el norte pintado de azul y a medida que avanzaba el cómputo, se emparejaban los números. La cifra que registramos como la mínima ventaja para el PAN fue de 240 mil votos, al final del PREP, Felipe finalizaría con 400 mil votos de ventaja.
A pesar de que el PREP decía que había un 98.45 por ciento de las casillas computadas, los números no completaban la cantidad de votantes reportados como porcentaje del padrón – unos 41 millones de electores. Por una falla de comunicación, quienes seguimos minuto a minuto el PREP, sentimos una gran frustración al saber que aún faltaban más de dos y medio millones de votos. Sin embargo, a diferencia de lo que sugería AMLO, los votos no estaban perdidos ni robados. Todos los partidos sabían que se contarían cuando se aclararan las inconsistencias. Por cierto que esas casillas provenían en su mayoría de zonas rurales y del sur, donde tal vez haya sido más difícil capacitar a los ciudadanos insaculados por el IFE.
La cuenta del miércoles fue otra historia. Las casillas que se contaron primero fueron las que le daban ventaja a AMLO. Toda una estrategia para darle una temprana ventaja y detener o impugnar el cómputo de las entidades donde Felipe llevaba ventaja. Ese fue el caso de Guanajuato, que aportó la gran mayoría de sus votos al PAN.
Tuvimos que esperar hasta las 4:07 de la mañana del jueves para constatar lo que ya había anunciado el equipo del PAN: ganaría Felipe por un escaso margen, pero estaban tranquilos porque tenían en sus manos – como todos los partidos – la totalidad de las actas. Así sucedió, después del cruce de tendencias el margen para el PAN fue de un 0.59 por ciento de la votación.
Desde el domingo se avizoraba ya lo que sería la respuesta de Andrés Manuel y su gente, lo que se había temido desde muchos meses atrás cuando se comentaba en todas partes que no aceptaría la derrota si se diera con un escaso margen.
Se lo habían preguntado con mucha insistencia en la televisión. Adela Micha, Joaquín López Dóriga y Brozo. ¿Aceptaría el resultado del IFE? “Sí, claro” había sido su respuesta una y otra vez: “Soy un demócrata”. Circula en Internet un correo que lleva al sitio http://www.youtube.com/watch?v=UzD5iw4MxrY. Ahí están los videos donde afirma que aceptará el resultado si le es adverso. No una, sino tres veces.
Y todos nos preguntamos, ¿a dónde va a llevar al país Andrés Manuel López Obrador con su intransigencia? ¿cuál será el resultado de sus desorbitadas demandas de recontar todos los votos?
Sorprenden los intelectuales de izquierda que pregonan que lo mejor sería contar voto por voto para despejar el camino a quien realmente ganó y dar transparencia a las elecciones. Es un insulto. Sí, es un verdadero para quienes fueron y dejaron su domingo en una tarea cívica, para los funcionarios electorales, para los consejeros del IFE y para todos los demás candidatos electos sin ninguna objeción. ¿Por qué ningún otro candidato de los cientos que hubo, considera que hubo fraude en su elección, incluidos los del D.F., comenzando por Marcelo Ebrard, ganador en el D.F.? Porque simple y llano, no existió fraude y fue una elección con mil candados, donde tuvieron metidas las narices todos los partidos, todos sus representantes. ¿Qué diremos de los miles de representantes de casilla del PRD, que llegó el mago Mandrake y los timó o que no saben sumar?
Todo el dinero y el tiempo invertido en construir el más caro y eficiente aparato electoral del mundo lo quiere derribar la alianza perdedora y su líder porque no les favoreció el resultado. En su rostro del domingo acusaban la derrota; ninguno de los triunfadores verdaderos podía ocultar su alegría, ni siquiera el propio Ebrard quien sabía desde mucho antes por las encuestas que sería el sucesor de Alejandro Encinas. En cambio el gesto adusto, molesto de Andrés Manuel lo ponía del lado de los derrotados. Nunca lo pudo ocultar.
Ahora tilda de “traidor de la democracia” a Vicente Fox. Acusa al IFE de aliarse con el PAN y las fuerzas conservadoras del país para quitarle “su triunfo”. Y obnubilado, llama a sus millones de electores a manifestarse. Lo peor, les hace creer sus falsedades.
En una demostración de poder, el sábado convocó a unos 280 mil partidarios que lo siguen casi con veneración. Con esa fuerza pide romperle la cara al IFE y el alma a todos los que pacientemente contaron voto por voto en las 130 mil casillas electorales por todo el país. Quiere contar de nuevo pero nadie garantizaría que si una nueva cuenta le es desfavorable volvería acusar a los nuevos contadores de fraudulentos, nadie garantizaría que la demencia de sus reclamos tuvieran fin.
¿Qué hará el PAN?¿qué haremos todos quienes votamos, vimos y vivimos una elección impecable y ejemplar? ¿saldremos también a la calle a gritar por nuestras instituciones, nos manifestaremos a favor de la legalidad? ¿tendremos el valor de salir a defender lo que costó tantos años y tanto dinero de los contribuyentes? Debiéramos hacerlo. Pero antes tenemos que esperar la decisión del Tribunal Federal Electoral.
Monday, July 10, 2006
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